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Saturday, June 30, 2012

Cubanerías

Anuncio comercial cubano de 1908
Mientras yo escribo la gente aplaude a los músicos que después de la retreta tocan danzones y otras cubanerías por el estilo. 
Diario de soldado
Fermín Valdés Domínguez


La ignorancia también tiene su premio. (Todo en la vida tiene su premio, menos trabajar.) Un buen día alguien te recomienda un libro de un autor del que nunca habías oído hablar (porque uno practica más la pereza que la lectura), y lo lees y te gusta, y piensas con ilusión que hay otros cinco libros del tipo que no has leído. Pero es mejor cuando te pasa con un país del que nunca habías oído hablar, porque cabe la posibilidad de que haya más de cinco libros. Y eso es lo que me ha pasado.

Un par de amigos me han estado hablando de Cuba, o de ese país que se llamaba Cuba y que en el siglo XIX quedaba en el Caribe y estaba tratando de decidir si quería ser colonia española, finca americana o república bananera (sin gracia pero sin amo). Contra todos los pronósticos, resulta que era un país interesante. Ya sé que lo saben, por supuesto, pero yo lo acabo de descubrir. Y estoy más intrigado que un boliviano que prueba por primera vez agua salada. 


De modo que llevo varias semanas leyendo (lo que se puede leer en el viaje al trabajo) algunos libros de la segunda mitad del XIX y principios de la república. Como se sabe, la historia que se enseña en la escuela tiene dos propósitos: "acomodar" los hechos del pasado a la ideología oficial del momento, y hacer que la historia del país parezca tan aburrida que nadie se interese en seguir leyendo. Todos los gobiernos hacen eso, pero los gobiernos totalitarios lo hacen con mucho más "talento".


Y luego se entera uno de que con Esteban Bellán —primer latino en las Grandes Ligas y "padre del beisbol cubano"— no se podía hablar más que de pelota y de faldas, que los próceres del 68 dejaban a la esposa en casa y se iban a la manigua con las queridas, que Juan Gualberto Gómez y Rafael Montoro eran duelistas consumados, que el 10 de octubre no fue el primer "grito" de independencia, que la esposa del Apóstol "era un plomo", que Máximo Gómez y Estrada Palma se declararon anexionistas en una cena en New York en 1899, que en 1890 Luisa "la Polla" deleitaba al público habanero con el baile del papalote en el teatro Cervantes (solo para caballeros), que en Cuba, a diferencia de otros países, el sable de duelo se podía afilar por el filo y el contrafilo, que la Constitución de Guáimaro no fue la primera, que la primera "peña" beisbolera del Parque Central data del siglo XIX, y que nuestro primer feminista fue el anexionista más convencido e ilustrado que ha tenido Cuba. Y confieso que todas esas son "noticias frescas" para mí.


Llevo casi un mes sin colgar nada en este blog a causa de problemas estomacales. (Y por "problemas estomacales" quiero decir que he estado dedicado a tareas encaminadas a llenar el estómago propio y el de los otros habitantes de esta casa.) Pero si el tiempo y el estómago lo permiten, comentaré en próximos posts esas lecturas recientes. Y volveré al tema de "la reconciliación", aunque sea "un plomo", como dicen las malas lenguas que fue doña Carmen Zayas Bazán, a quien Dios tenga en la gloria.



Saturday, June 2, 2012

¿Reconciliación sin ruptura?

There can be no reconciliation, Stephen said, if there has not been a sundering.
Ulysses, James Joyce

La reconciliación de Jacob y Esaú. Rubens, 1624
Es recurso manido en las comedias de TV, pero en la vida real resulta mucho menos gracioso: el mal entendido que se produce cuando dos personas que creen estar hablando de lo mismo —porque usan las mismas palabras—, en realidad piensan en cosas muy diferentes. Con la reconciliación pasa algo así: todo el mundo habla de ella, pero es difícil saber qué piensa cada cual al pronunciar esa palabra. ¿De qué habla la gente cuando habla de reconciliación? No lo sé, pero intentaré aclarar lo que me pasa a mí por la cabeza cuando digo la palabra.

Reconciliación es una palabra de sabor religioso y asumo que la idea que tengo de ella, como de tantas cosas, viene de la Iglesia católica. ¿Cuál es el concepto católico de reconciliación? Para saberlo, podríamos empezar por ver lo que han dicho sobre el asunto el papa actual y su ilustre predecesor. En su exhortación apostólica sobre África, titulada Africae munus, y publicada el 19 de noviembre pasado, Su Santidad Benedicto XVI afirma: 

En efecto, sólo una auténtica reconciliación engendra una paz duradera en la sociedad. [...] Para llegar a ser efectiva, esta reconciliación deberá ir acompañada de un gesto valiente y honrado: buscar a los responsables de esos conflictos, de los que han ordenado los crímenes y se han entregado a toda clase de componendas, determinando su responsabilidad. Las víctimas tienen derecho a la verdad y a la justicia. Es importante actualmente y para el futuro purificar la memoria para construir una sociedad mejor en la que estas tragedias no se vuelvan a repetir. 

Años antes, a pocos meses del 11 de septiembre, el papa Juan Pablo II, en su mensaje de la XXXV Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 2002, titulado No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón, afirma:
Pero ¿cómo se puede hablar, en las circunstancias actuales, de justicia y, al mismo tiempo, de perdón como fuentes y condiciones de la paz? Mi respuesta es que se puede y se debe hablar de ello a pesar de la dificultad que comporta, entre otros motivos, porque se tiende a pensar en la justicia y en el perdón en términos alternativos. Pero el perdón se opone al rencor y a la venganza, no a la justicia. [...] El perdón en modo alguno se contrapone a la justicia, porque no consiste en inhibirse ante las legítimas exigencias de reparación del orden violado.
De modo que —según lo veo—, estas son las premisas para que sea posible la reconciliación:

1. La primera y más obvia es la que señala Stephen Dedalus en el Ulysses: para que haya reconciliación debe haber sucedido una ruptura que la cause. Por tanto, se debe identificar esa ruptura. No se puede hablar de reconciliación en el vacío sin saber por qué —y con quién— debemos reconciliarnos. Hay muchos caminos que llevan a la reconciliación, pero pretender que "aquí no ha pasado nada" no es uno de ellos.


2. La causa de la ruptura debe haber cesado. Sobre este tema volveré en próximos posts pero, de momento, fíjese el lector que el papa Benedicto XVI habla de los conflictos en pasado. La razón es evidente: nadie le sugeriría a una mujer abusada que se reconciliara con el marido abusador antes de que este deje de pegarle. La injusticia que causa la ruptura debe cesar —aunque queden sus consecuencias— para que sea posible la reconciliación.


3. 
La justicia y el perdón no son términos alternativos, dice Juan Pablo II. Es falso identificar la reconciliación con la renuncia de la víctima al reclamo de sus derechos. Como es ilusorio pensar que sin renunciar al odio y a la venganza sea posible reconciliarse. Ambos papas lo dejan claro en sus textos, y la razón nos dice además que se trata de una de esas "verdades evidentes"

4. La reconciliación, como señala el papa Benedicto XVI, no puede suponer la inmunidad de los causantes del conflicto ni su derecho a seguir cometiendo las injusticias que hacen necesaria esta reconciliación. Hay que desterrar el rencor y la venganza, nos dice Juan Pablo II, pero no el deseo de justicia. 


La reconciliación no se puede alcanzar sin una buena dosis de perdón, entre otras razones porque la justicia humana no es perfecta. La reconciliación requiere la renuncia a la venganza a nivel social y personal. Al mismo tiempo, la reconciliación no puede ser una "meta" que se imponga a una de las partes; ni el camino de la reconciliación consiste en aceptar una situación de injusticia como normal; ni la reconciliación se puede alcanzar pidiendo a los que no tienen poder que renuncien a reclamar los derechos que les han sido usurpados por los poderosos. 
Se trata de un proceso espinoso y complicado que requiere la voluntad de ambas partes, responsabilidad, decencia y un poco de suerte. No "un poco": mucha suerte. 

Tuesday, May 29, 2012

Ernest Hemingway y Nicole Kidman: desnudos en el Spoon River


Anoche vi el estreno de "Hemingway & Gellhorn", la película de HBO sobre los amores de Papa y Marty durante la Guerra Civil española y durante la guerra incivil que después lucharon uno contra el otro. Hemingway debió ser un tipo absolutamente insufrible: de eso no tienen duda ni siquiera los que releen con devoción (como este servidor) lo mejor de su obra e incluso algunos de los textos donde su famoso detector de mierda se le había descompuesto. Pero que fuera insoportable no estorba para leerlo. Ahora bien, si Papa era un tipo tan encartonado como nos sugieren las películas recientes (esta de anoche y la de Woody Allen hace unos meses), uno no logra explicarse qué podría haber inspirado a Ava Gardner a bañarse desnuda en su piscina de San Francisco de Paula.

Y hablando de bellezas desnudas, ni siquiera la repetida presencia de los senos  de Nicole Kidman, ni sus ojos de pantera en celo, logran salvar esta película que a ratos parece filmada en Instagram como mendigando la caridad de nuestra nostalgia. Martha Gellhorn, cuya figura intenta rescatar la película, aparece más veces desnuda en la cama con Hemingway que vestida ante la máquina de escribir. ¿De qué valen entonces esas tomas de una Martha envejecida aclarándole al espectador que ella es ella y no la mujercita de Papa? Suena tan falso como ese Hemingway que explica su supuesta invención del daiquirí en un Tropicana de cartón tabla o el Hemingway que parafrasea The Old  Man and the Sea avant la lettre para describir a su mujer lo que piensa de la victoria de Franco. Los realizadores se enfrentaron a un dilema que les resultó insalvable: hacer de Martha Gellhorn el centro de la historia o rociarla de arriba abajo
 con el daiquirí de Hemingway para que el bar tuviera más clientela. Y esa guerra la pierde la película, como perdieron Martha y Ernest la guerra de su matrimonio.

Pues bien, a lo que íbamos.... Para resarcirme de esas dos horas, terminé la traducción de un poema que trata sobre otro matrimonio bélico: el de Ollie y Fletcher McGee, según lo cuenta Edgar Lee Master en su Spoon River Anthology. Pensé que este poema podría explicar mejor el recuerdo que Martha Gelhorn tenía de Hemingway que esa película inyectada de botox como el rostro antes perfecto de Nicole Kidman. Aquí tienen la traducción.


Ollie McGee 

¿Han visto caminando por las calles del pueblo
a un hombre siempre cabizbajo y de rostro malicento?
Ese es mi marido que, con secreta crueldad
Jamás manifiesta, me robó mi juventud y mi belleza;
Hasta que finalmente, arrugada y con los dientes amarillos
Y con el orgullo roto y abyecta sumisión,
Me hundí en la fosa.
Pero, ¿qué creen ustedes que roe el corazón de mi marido?
El rostro que alguna vez yo fui, ¡el rostro en que me convirtió!
Eso lo está arrastrando a este sitio donde yago.
Mi muerte, entonces, ha sido mi venganza.

Edgar Lee Masters



Ollie McGee 

HAVE you seen walking through the village
A man with downcast eyes and haggard face?
That is my husband who, by secret cruelty
Never to be told, robbed me of my youth and my beauty;
Till at last, wrinkled and with yellow teeth,
And with broken pride and shameful humility,
I sank into the grave.
But what think you gnaws at my husband’s heart?
The face of what I was, the face of what he made me!
These are driving him to the place where I lie.
In death, therefore, I am avenged.

Edgar Lee Masters


[Poemas de la Spoon River Anthology que he traducido y colgado aquí anteriormente: Hare DrummerFrank DrummerHarry WilmansWalter SimmonsCassius HuefferLucinda MatlockBenjamin Pantierla Sra. Pantier]

Sunday, May 20, 2012

Un espléndido futuro: profecía del 20 de mayo

El titular de The New York Times del 25 de marzo de 1902 parece obra de un adivino con macabro sentido del humor: "Presidente electo Palma lleno de esperanza / Un futuro espléndido le espera a Cuba independiente, piensa él."

"Piensa él", lo cree, lo sueña. Un futuro espléndido, dice. Por supuesto, Mr. Palma, por supuesto. Espléndido, quién lo duda.


El buen señor ha sido elegido presidente de Cuba a distancia. Máximo Gómez, hombre de inescrutables lealtades, le había hecho la campaña. El viejo Gómez, siempre haciéndoles campañas —guerreras o presidenciales— a cubanos más o menos indolentes. Y después se quejan los cubanos de que tuviera malas pulgas. El hombre en quien Martí veía anhelos dictatoriales mendigando votos para un señor de bigote amazónico que hace 27 años que no pone un pie en Cuba. Un futuro espléndido, cómo no.


Estrada Palma, con el pellejo amoratado por los largos inviernos de Central Valley, ha preferido esperar hasta el último momento para regresar al país que le entregan ahora como la charola de la abuela que ningún nieto quiere realmente llevarse a casa. Ha esperado, con su mujer hondureña y sus hijos gringos, y con su no menos gringo pasaporte, a que Gómez le gane guerra y elecciones. Y ahora va a volver. Y el futuro le parece espléndido. El futuro de un país del que no tiene la menor idea. Y es que no hay nada como la ignorancia para ser optimista.



Durante los últimos años, más allá del viajecito a New York que daba Estrada Palma cada 10 de octubre para hacerle el prólogo a Martí en el Hardman Hall, ¿cuál habrá sido su relación con esa isla por la que alguna vez guerreó con valor? Pero ahora vuelve, optimista, a presidirla.

Hace hoy 110 años que tomó posesión de su cargo. La historia dice que fue tímido y honrado al ejercerlo, como un maestro de escuela de Central Valley. El futuro, que ahora es nuestro pasado, no fue tan espléndido como esperaba. ¿Lo esperaba o era lo que tenía que decirle al periodista en aquella tarde de 1902? No importa. Lo que importa es que el asunto no resultó ser tan espléndido. Y sin embargo...


Aquel país que estrenó hace hoy 110 años tenía un futuro espléndido... al menos en la imaginación de los que fueron construyéndolo piedra a piedra y de los millones que fueron desde Cantón o Haití, de las Islas Canarias, de Polonia o el Líbano o Galicia, convencidos de que el futuro sería espléndido, un futuro que cada cual arreglaba a su manera, porque espléndido, como casi todas las palabras, tiene un sabor distinto en cada boca. Y finalmente Estrada Palma tuvo su estatua, mirando a una avenida espléndida, con una muchacha hermosa a sus pies, lista para escuchar con oídos de mármol cada palabra de aquel profeta ingenuo.



Monumento a Estrada Palma en Calzada y G.
(Foto tomada del blog Pinceladas.)
Luego llegaron otros que iban a construir un futuro luminoso y uniforme. Y comenzaron por arrancar de cuajo la estatua de don Tomás, que era un insoportable monumento a la mesura y la ingenuidad. Quedaron sólo los pies de nuestro tímido  Ozymandias

Uno se burla ahora del pobre Estrada Palma, de su traje de agente de pompas fúnebres, de su ilusión infantil, de su bigote, de sus zapatos huérfanos. Pero l
o cierto es que hoy, en esa misma isla, el único futuro espléndido que la gente logra imaginar es poder largarse. Largarse a Cantón o Haití, a las Islas Canarias, a Polonia o al Líbano o a Galicia, pero largarse a un lugar donde uno pueda ser ingenuo, aunque en el fondo sepa que ningún futuro es espléndido. Tendría que ocurrírsele a alguien buscar esa estatua, donde quiera que esté, y ponerla de nuevo sobre sus pies destrozados, y tratar de comenzar de nuevo con la misma ingenuidad alelada que estrenó don Tomás Estrada Palma hace hoy 110 años y una eternidad.

Thursday, May 17, 2012

Félix Varela: ¿una figura insignificante o un santo incómodo?

[Publiqué originalmente este artículo hace más de diez años, en mayo de 2012. Lo saco de la gaveta nuevamente porque se habla otra vez de la beatificación de Varela.]


El 28 de marzo, haciendo un 'resumen' de la visita del Papa, escribí:

En los días previos a la visita, se había indicado en ciertos medios de prensa que durante su visita, el Papa declararía a Félix Varela como 'venerable" [...] ¿Por qué no sucedió? ¿Fueron falsos los rumores de prensa anteriores o hubo un cambio de planes?
Volví sobre el tema el 10 de abril en el post "El santo postergado" para indicar la posible causa: 
...cuando se anunció la introducción de la causa del padre Varela (primer paso en el proceso de canonización), se comentaba en círculos católicos de La Habana que varios funcionarios del gobierno habían expresado su disgusto ante aquella decisión. Los funcionarios, se decía, consideraban que canonizar a Varela sería secuestrar para los católicos una figura que era de todos los cubanos.
Este domingo, 13 de mayo, la agencia católica de noticias Zenit publicó el artículo "El presbítero cubano Félix Varela es declarado venerable". En el mismo se afirma: "Durante el viaje apostólico de Benedicto XVI a Cuba, del 27 al 29 de marzo, el siervo de Dios Félix Varela ya era venerable dos semanas atrás, pero en los discursos oficiales del papa,[sic] escritos antes del 14 de marzo, solo fue mencionado con el título de siervo de Dios."

Para aclarar ese sorprendente error contenido en los discursos del Papa en Cuba, entrevistan al hermano 
Rodolfo Meoli, postulador de la causa de Varela. Su explicación es aun más sorprendente:

El decreto oficial es del 14 de marzo, justamente antes del viaje del papa a Cuba. Muchos deseábamos que todo estuviera listo de manera que el papa hiciera este “regalo” a la iglesia cubana en ocasión de su viaje. Después hubo alguna distracción y nadie pensó en sustituir en los discursos del papa, seguramente preparados antes del 14 de marzo, la palabra 'Siervo de Dios' por 'Venerable'. El cardenal de La Habana, Jaime Ortega, había recibido entretanto de las manos de monseñor George Gänswein, secretario particular del papa, dos copias del decreto.   

Hay varias cosas extrañas en esa respuesta. En primer lugar, el inverosímil 'olvido' no es simplemente que se mencionara a Varela como 'siervo de Dios' y no como 'venerable' en los discursos del Papa. Se olvidó lo que se suponía era uno de los momentos culminantes de la visita papal a Cuba: anunciar pública y solemnemente que Varela había sido declarado Venerable. Por supuesto que si no se anunciaba públicamente, no se le podía llamar 'Venerable' en los discursos. 

¿Por qué se obvió ese anuncio que muchos esperaban durante la visita? ¿No sería ya de por sí irrespetuoso que se tratara de "alguna distracción" como afirma el hermano Rodolfo Meoli? ¿Tan insignificante es Félix Varela que a todo el mundo se le olvida anunciar que ha sido declarado 'venerable'? ¿Y por qué el hermano Rodolfo Meoli aclara al final que el "
cardenal de La Habana, Jaime Ortega, había recibido entretanto de las manos de monseñor George Gänswein, secretario particular del papa, dos copias del decreto"? ¿Estará queriendo indicar que el 'olvido' es responsabilidad de la parte cubana y no de la Santa Sede? ¿Y por qué dice que el decreto "es del 14 de marzo, justamente antes del viaje del papa a Cuba" si en realidad entre el 14 de marzo y el inicio del viaje pasaron 12 días?

Hay otros datos sugerentes. Por ejemplo, el jueves 10 de mayo, la agencia Zenit publicó un artículo titulado "El Papa reconoce varios martirios, milagros y virtudes heroicas". 
Allí se dice que el "jueves, 10 de mayo, Benedicto XVI recibió en audiencia privada al cardenal Angelo Amato SDB, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos" y que en "la misma audiencia, el papa ha autorizado a la Congregación a promulgar los decretos" en relación con más de una docena de procesos de canonización. Al final del artículo, se afirma lo siguiente: "Por último, el 14 de marzo de 2012 el sumo pontífice autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el Decreto relativo a las virtudes heroicas del siervo de Dios Francisco José de la Concepción Varela Morales, sacerdote diocesano, nacido en La Habana, Cuba, el 20 de noviembre de 1788".

Es decir, todos los demás decretos son del 10 de mayo, pero el Papa había firmado el de Varela, individualmente, casi un mes antes. ¿No es esto una indicación clara de su deseo de anunciarlo en Cuba? ¿Podrían haber olvidado todas las personas involucradas este asunto hasta que pasó la visita? Parece improbable. Y hay otro detalle que confirma esa improbabilidad.


El viernes 16 de marzo, la agencia Zenit publicó un artículo titulado "Todo listo para la visita del papa Benedicto XVI a México y Cuba". Se trata de un reportaje detallado del "característico briefing de cada viaje papal" que acostumbra a dar el padre Lombardi, director de la sala de prensa de la Santa Sede. Allí se dice que "el padre Lombardi amplió al detalle cada una de las actividades del programa oficial". Otra vez, lo más sorprendente llega al final. Hubo dos cosas que el padre Lombardi no pudo responder a los periodistas porque no las sabía:

Otros temas referidos a las posibles menciones que haga Benedicto XVI a las protestas de los opositores que han invadido un templo católico, o al pedido de más libertad religiosa en Cuba, o si el pontífice declarará venerable en esos días al padre Félix Varela, quedaron en suspenso porque el mismo padre Lombardi no lo sabe, aunque recomendó estar atentos a los mensajes papales en la medida que se publican con anticipación para los periodistas acreditados…
Ese párrafo indica dos cosas: que a nadie se le pudo olvidar anunciar públicamente que Varela era venerable, pues hasta los periodistas estaban preguntando por el asunto antes de la visita; y que era un tema problemático, pues era el único detalle, aparte del de los disidentes, que el padre Lombardi no podía aclarar.

La pregunta que me hacía el 28 de marzo sigue sin respuesta: ¿Por qué no se hizo un anuncio oficial durante la visita del Papa de que Varela había sido declarado venerable unos días antes? ¿Quién tomó la decisión de suprimir un anuncio que habría sido uno de los puntos culminante de la visita? ¿Por qué?

Thursday, May 10, 2012

Un capelo para el Cardenal... Ernesto

Ernesto Cardenal (Foto: Reuters)
Fue en los ochenta. Mi amigo Mario Delgado, biólogo y sacerdote, se apareció un día en casa con un regalo: el libro Poesía de Ernesto Cardenal, una antología publicada por la Casa de las Américas. No recuerdo si era mi cumpleaños 17 o 18, lo que sí recuerdo es que, si descontamos la Biblia y Los tres mosqueteros, me sería difícil pensar en un libro que me haya resultado a la larga tan definitivo.

Hoy tecleo con alegría esta palabra premio... Cardenal, ese cura rojo con apellido de príncipe purpurado, ha recibido la semana pasada el menos revolucionario de los premios: el Reina Sofía de Poesía. Me alegro por él y por la poesía. Ojalá alguna vez en Suecia pudieran entender que en Solentiname los mangos amarillan cada verano esperando las oropéndolas  


Leer a Cardenal fue descubrir que la poesía era un método de conocimiento, un cuento que hasta ese momento me había resultado intragable. Sus Salmos me hicieron aprehender los cánticos de David y su contemporaneidad como ninguna de las mil homilías que había escuchado para esa época; y leer "Oración por Marilyn Monroe" fue ver con otros ojos el cine y la cultura americana.


Pero fueron los 523 versos de las "Coplas a la muerte de Merton" los que me convencieron de que debía olvidar todo lo poco que sabía hasta aquel momento y comenzar a aprender el mundo desde cero, como un párvulo. Yo no sabía entonces que detrás de aquel poema —que parecía el compendio de todo— estaba todo Ezra Pound, digerido en las nicaragüenses entrañas de Ernesto Cardenal. Y ahí está la esencia del asunto, aunque yo no lo supiera entonces.


Ernesto Cardenal es el poeta vivo más importante de la lengua castellana. Sus detractores dicen que ha sido un mero traductor de Pound. Se equivocan dos veces. En primer lugar porque ser un espléndido traductor de Pound, como lo ha sido él, sería motivo sobrado para reverenciarlo; y segundo, porque se insinúa así que su obra es una especie de Pound pasado por agua castellana, lo cual es palpablemente falso. 


En la obra de Cardenal hay una apropiación destilada de la herencia poundiana. Y me atrevería a decir que en algunos poemas —sobre todo en las "Coplas"— uno siente que Pound llega a su destino. Ese arco que va del esplendor solar de "Hugh Selwyn Mauberley
a la lucidez lunática de los Cantos Pisanos no se vuelve a encontrar en la obra posterior de Pound, pero reencarna y se extiende en las "Coplas a la muerte de Merton". 

Con Ernesto Cardenal la poesía castellana borra la distancia que media entre el Central Park y el Lago de Managua. 
Y él es quizás el más grande poeta religioso del siglo XX en nuestra lengua. Los poetas de izquierda de la cofradía de Cardenal —pienso en Neruda y Guillén, por ejemplo— perdían la capacidad de descubrir nada en cuanto se ponían el traje de militantes para crear. Cardenal supo integrar las dos vocaciones, y ahí están como prueba sus Salmos, el "Oráculo sobre Managua" y hasta los Epigramas. Dicho sea también que Cardenal fue mejor lector de Pound que Neruda de Eliot, y ese detalle por sí solo revela su estatura. En cierta vertiente de la poesía en castellano, este poeta que acaba de recibir el Premio Reina Sofía es el heredero legítimo del imperio que dejó huérfano en una lluviosa tarde de París César Vallejo. El dinerillo se lo beberá él, y bien que se lo merece, pero la alegría ha sido compartida. Y por eso hay que dar gracias.


[Adjunto el primer poema de los Salmos, y los poemas 9 y 10 de su colección Gethsemaní, KY.:]


Salmo 1


Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido

ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gangsters
ni con los generales en el Consejo de Guerra


Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio


Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans
Será como un árbol plantado junto a una fuente.     


9. 

2 am. Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia
en penumbra parece que está llena de demonios.
Esta es la hora de las tinieblas y de las fiestas.
La hora de mis parrandas. Y regresa mi pasado.
          «Y mi pecado está siempre delante de mí.»
Y mientras recitamos los salmos, mis recuerdos
interfieren el rezo como radios y como roconolas.
Vuelven viejas escenas de cine, pesadillas, horas
solas en hoteles, bailes, viajes, besos, bares.
Y surgen rostros olvidados. Cosas siniestras.
Somoza asesinado sale de su mausoleo. (Con
Sehón, rey de los amorreos, y Og, rey de Basán.)
Las luces del «Copacabana» rielando en el agua negra
del malecón, que mana de las cloacas de Managua.
Conversaciones absurdas de noches de borrachera
que se repiten y se repiten como un disco rayado.
y los gritos de las ruletas, y las roconolas.
           «Y mi pecado está siempre delante de mí.»


Es la hora en que brillan las luces de los burdeles
y las cantinas. La casa de Caifás está llena de gente.
Las luces del palacio de Somoza están prendidas.
Es la hora en que se reúnen los Consejos de Guerra
y los técnicos en torturas bajan a las prisiones.
La hora de los policías secretos y de los espías,
cuando los ladrones y los adúlteros rondan las casas
y se ocultan los cadáveres. Un bulto cae al agua.
Es la hora en que los moribundos entran en agonía.
La hora del sudor en el huerto, y de las tentaciones.
Afuera los primeros pájaros cantan tristes,
llamando al sol. Es la hora de las tinieblas.
Y la iglesia está helada, como llena de demonios,
mientras seguimos en la noche recitando los salmos.


10. 

Como latas de cerveza vacía y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como los automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y música de radios...
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, Boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.

Monday, May 7, 2012

¿Siempre es culpa de Miami?: La Iglesia en Cuba y la prensa de Estados Unidos


Desde hace algún tiempo, cuando se publican críticas a la Iglesia en Cuba o al episcopado cubano, escuchamos a analistas y prelados explicar que se trata de opiniones esperables de los cubanos "del sur de la Florida". Se implica así que son opiniones nacidas de la pasión o el resentimiento y que probablemente no deben ser tenidas en cuenta. Es cierto que es en Miami donde más abundan las críticas contra la Iglesia que peregrina en Cuba —y donde han sido más estridentes y ofensivas, como lo acaba de probar un editorial de Radio Martí ayer que fue retirado del sitio web luego que The Washington Post  lo criticara por su tono inapropiado. Pero esa no es toda la historia en este caso.

En las últimas semanas las críticas a la Iglesia en Cuba se han multiplicado. Los motivos son conocidos: a.) la petición del Arzobispado de La Habana a la policía para que sacara a trece disidentes de la Iglesia de la Caridad; b.) el hecho de que no se planificara ninguna reunión del papa Benedicto XVI con la disidencia o los grupos de derechos humanos de la Isla durante la reciente visita; y c.) el silencio de la Iglesia ante los cientos de detenciones que rodearon la visita del Papa y la golpiza propinada en la misa papal de Santiago (ante las cámaras de la TV), a un hombre desarmado y que no ofrecía resistencia alguna. Estas críticas recientes han recibido la misma respuesta que las anteriores, al fin y al cabo, "se trata de las opiniones de los cubanos de Miami". En este caso, esa frase reiterada no refleja la terca realidad. Veamos algunos ejemplos:


1. El 19 de marzo, el periódico The Washington Post publicó el editorial "Can the Pope bring hope to Cubans?" en el que se criticaba a la jerarquía por no haber dado señal alguna de preocupación por la ola represiva desatada en los días previos a la visita papal.

2. El 24 de marzo, Mary A. O'Grady, columnista y miembro de la junta editorial de 
The Wall Street Journal, publicó una columna de opinión titulada "The Pope's Cuba Gamble" donde criticaba duramente la actuación del episcopado cubano.

3. El 21 de marzo, el
Star Tribune de Minneapolis/St. Paul, Minnesota, publicó un editorial titulado "Pope is coming -- time to round up dissidents" (El Papa viene: es hora de apresar a los disidentes), donde se critica a la Iglesia por no alzar su voz en defensa de los detenidos.

4. El 24 de marzo, en un artículo titulado "
When Good Men Do Nothing", publicado en The Harvard CrimsonDerek J. Bekebrede critica a la jerarquía por la expulsión de los disidentes de la Iglesia de la Caridad y por no organizar un encuentro del Santo Padre con los que disienten del gobierno.

5. El 24 de marzo, en
 un editorial titulado "Pope’s Visit To Cuba Stirs Hope As Palsy of the Castro Regime Grows More Aggravated", el periódico digital The New York Sun, heredero del histórico diario neoyorquino, repite las críticas anteriores. 

6. El 28 de marzo, en
 la revista digital Catholic Culture, el conocido comentarista católico Phil Lawler publicó una columna con el título "The Pope in Cuba: too many concessions to the Castro regime?", en la que comparaba desfavorablemente la visita del papa Benedicto XVI a Cuba con las de Juan Pablo II a Polonia. 

7. El 15 de abril, el conocido blog liberal
Daily Kos publicó la columna " 'Apostolic Journeys' or Trade Junkets?" que criticaba la visita apostólica y el papel jugado por el episcopado cubano en las relaciones Cuba-Estados Unidos. 

8. 
El 27 de marzo, William Doino Jr., un probado valedor de la Iglesia Católica*, publicó un artículo en First Things, la revista religiosa más importante y prestigiosa de los Estados Unidos, titulado "Has the Church Gone Soft on Communism?". Era una defensa ejemplar la Iglesia que peregrina en Cuba. Sin embargo, refiriéndose a la solicitud de que la policía sacara a los disidentes de la Iglesia de la Caridad y a la negativa de planificar un encuentro del Papa con la disidencia, afirma:  "Estas decisiones son cuestionables, y la Iglesia debería aceptar la 'corrección fraterna' de los que por tanto tiempo han luchado valerosamente por la libertad en Cuba". 

En resumen, en las últimas seis semanas han aparecido editoriales y artículos críticos de la Iglesia cubana en el periódico conservador más importante de EE.UU. (The Wall Street Journal), el segundo periódico liberal más importante del país (The Washington Post), el periódico universitario más prestigioso de la nación (The Harvard Crimson), renombrados periódicos locales de New York y de la "América profunda" (The Sun y The Star Tribune), en uno de los blogs liberales más importantes del país (The Daily Kos) y en uno de los sitios web católicos 
(Catholic Culturemás leídos de Estados Unidos. 

Esta vez las críticas no vienen solo de Miami. Y la raíz de esta crisis está en los sucesos de la Iglesia de la Caridad y en el sabor norcoreano que tuvo a ratos la visita del Papa. La Iglesia que peregrina en Cuba tiene en sus manos una debacle que afecta su imagen y su prestigio, y que podría menoscabar seriamente su capacidad de jugar un rol positivo en la sociedad cubana de cara al futuro. Desde marzo, eso es lo que han repetido sus enemigos, los indiferentes y también sus amigos. Asumir que el todo el mundo está equivocado o es pérfido no sería la actitud más inteligente ni más dialogante. Sobre todo porque esta vez no se trata simplemente de una alharaca de 'esos cubanos de Miami'.    


*Coautor del libro The Pius War: Responses to the Critics of Pius XII, una minuciosa defensa del papa Pío XII. 

Wednesday, April 25, 2012

Lenin, Dios & rock 'n roll

Este domingo, 22 de abril, en el 142 aniversario del nacimiento de Lenin, tuvo lugar en Moscú la manifestación más concurrida de la "Era Putin". Se dice que participaron 65,000 personas. Sin embargo, esa multitud no se reunió a celebrar el cumpleaños del inventor de la pesadilla del proletariado. (Su momia sigue siendo pasto de las polillas en ese mausoleo con diseño de caja de chocolates que le hicieron sus secuaces en la Plaza Roja, pero el buen señor, tan aficionado en vida a construir campos de concentración y a coleccionar Rolls Royces, ya no despierta las pasiones de antes, ni a favor ni en contra.)
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Su Santidad Cirilo I, Patriarca de Moscú, junto a otros dignatarios de la Iglesia Ortodoxa, en la manifestación en Moscú el 22 de abril de 2012

La manifestación no fue convocada por ningún comunista nostálgico, sino por Su Santidad Cirilo I, Santísimo Patriarca de Moscú y de Todas las Rusias, el líder de la Iglesia Ortodoxa Rusa. El Santísimo Patriarca había organizado una jornada de oración nacional por la Iglesia Ortodoxa porque —afirmó— "estamos siendo atacados por nuestros perseguidores". ¿Quiénes eras esos perseguidores a los que se refería el Patriarca y cuál había sido el ataque?

El 21 de febrero pasado, las chicas que forman el grupo de punk-rock Pussy Riot* realizaron una protesta blasfema en la Catedral de Cristo el Redentor de Moscú. En medio de una misa, comenzaron a bailar y cantar
 una canción titulada "Plegaria Punk". Lo hicieron —afirman ellas— como protesta por la creciente colaboración de la Iglesia Ortodoxa Rusa con el régimen de Vladimir Putin, a quien critican en la canción. Las muchachas fueron detenidas, continúan en prisión y, según reportes de prensa, podrían ser condenadas a siete años de cárcel por vandalismo.



Me parece necesario recordar un par de detalles. La Catedral de Cristo el Redentor fue construida en el siglo XIX para celebrar la retirada de Napoleón acosado por el frío y los cosacos. Es un monumento a la supervivencia de Rusia como nación y de Moscú como "la tercera Roma". El 5 de diciembre de 1931, por órdenes de Stalin, la catedral fue dinamitada. Tomó un año limpiar los escombros de lo que antes fuera un edificio espectacular, inspirado en la Hagia Sofía de Constantinopla. Stalin planificaba construir en su lugar 
Palacio de los Sóviets, un sueño idiota de su egolatría que la ineptitud connatural al comunismo le impidió realizar. Finalmente, su cómplice y sucesor, Nikita Khrushchev, hizo una piscina en el lugar. (Nikita no sabía nadar, dato que Mao usaría en su momento para humillarlo, pero esa es otra historia.) Tras la caída del comunismo, los rusos reconstruyeron piedra a piedra su catedral. El nuevo templo fue consagrado el 19 de agosto de 2000, Fiesta de la Transfiguración y noveno aniversario del golpe de estado contra Gorbachev, que llevó a la disolución de la Unión Soviética.

Foto: REUTERS/Sergei Karpukhindd
Desde joven supe la historia de la Catedral de Cristo el Redentor. Recuerdo la felicidad que sentí el día que leí en The New York Times que los rusos la estaban reconstruyendo. Todas las profanaciones me son repugnantes, especialmente si se trata de un templo que parece una metáfora de los embates del mal y el triunfo de la esperanza en el siglo XX.

Ahora bien, cabría preguntarse, ¿es ese acto irreverente y ofensivo de las Pussy Riot la profanación original o es en cambio una reacción contra otras profanaciones no menos malignas, aunque menos estridentes
? ¿Es ese acto lo que hace peligrar el alma de la Iglesia Ortodoxa hoy? ¿En bien de quién redunda la alianza del Patriarca Cirilo I con el régimen de Putin que ellas denuncian?

¿De veras cree Su Santidad Cirilo I que la Iglesia Ortodoxa está "bajo el ataque de sus perseguidores" por lo que hicieron las Pussy Riot? ¿Y cuándo —se preguntaría cualquiera—, habrá adquirido ese celo para denunciar a sus perseguidores Su Santidad? Porque en tiempos del comunismo —esa orgía de profanaciones y persecuciones que duró 74 años—, el Patriarca fue de los que optó por la prudencia y el silencio. De hecho, en 
1971, fue nombrado representante del Patriarcado de Moscú ante el Consejo Mundial de Iglesias, un cargo que en la era Brezhnev requería gozar de la camaderil confianza del KGB.

De la historia reciente de la Iglesia Ortodoxa Rusa se pueden sacar muchas lecciones perversas. La primera es que los que ayer no se atrevieron a reclamar la libertad propia hoy tiene el derecho de limitar la ajena. La segunda es que una iglesia que se plegó ayer al poder totalitario que la perseguía, se puede aliar al poder autoritario que la corteja hoy para recibir prebendas y no tener que tolerar a los que considere incómodos, desde blasfemas chicas punk y adversarios políticos, hasta sacerdotes católicos y ministros protestantes. Y muchos podrían llegar a la conclusión de que si los comunistas de ayer —los que profanaron, robaron y destruyeron miles de iglesias y causaron millones de muertes—, son los que siguen en el poder hasta ahora y los que reparten los privilegios, ¿qué sentido hubiese tenido oponérseles antes? Es como si la mancha de la infamia se pudiera borrar de la foto con Photoshop como el reloj Breguet de $30,000 que Cirilo I usa en su muñeca. Pero el Patriarca sabe por experiencia propia que siempre queda algún rastro —y todos deberíamos saberlo también.  

*Dejo el nombre del grupo en inglés por dos razones: en primer lugar, porque así es como aparece en la versión rusa de Wikipedia; y en segundo lugar, porque no creo que mis escasas dotes de traductor me permitan traducir "Pussy Riot" al castellano haciendo justicia a su esplendor poético.     
 

Sunday, April 15, 2012

El Titanic y Kim Il Sung: Un siglo para dos desastres

Norcoreanos inclinan la cerviz ante la estatua del
Presidente Eterno Kim Il Sung.
Foto: The New York Times
El 15 de abril de 1912 se hundió el Titanic, como no nos queda más remedio que saber. 

Los periódicos de la época hicieron de la noticia una epopeya del sensacionalismo. En el desastre murieron unas 1600 personas, pero los efectos aún se sienten: una decena de películas y series televisivas lacrimosas, cientos de libros más o menos morbosos, una industria necrofílica que comercia con relojes oxidados y fragmentos de la vajilla de tercera clase, las parejitas de Kansas, Hialeah o Buenos Aires que se retratan en la proa de los barcos de la línea de cruceros Carnival, todo tipo de obras "artísticas" de insuperable ridiculez, los turistas ricos dispuestos a pagar millonadas por ver los restos mohosos del barco en el fondo del Atlántico, un set cinematográfico tan grande que parecía un país, un director de cine con ego napoleónico gritando que es el rey del mundo...


Sin embargo, ese mismo día, el 15 de abril de 1912, ocurrió otro desastre que ningún periódico anunció, y que a la larga haría parecer lo del Titanic como un pequeño contratiempo marino: nació Kim Il Sung, el Presidente Eterno de Corea del Norte. Como el Titanic, este desatre también 
ha generado decenas de películas y óperas proletariamente lacrimosas, miles de libros absolutamente infumables, una industria necrofílica que comercia con estatuas gigantescas y sellitos para poner en la solapa, todo tipo de obras "artísticas" de insuperable ridiculez, turistas dispuestos a dejarse estafar por ver los restos mohosos de un país hundido en el fondo del estalinismo, un país tan irreal que parece un gigantesco set cinematográfico, una dinastía de dictadores ineptos y criminales con complejo de directores de cine... 

La principal diferencia entre los dos desastres del 15 de abril de 1912 es que mientras el
Titanic ocasionó apenas 1600 muertes, las víctimas de Kim Il Sung se cuentan por millones. Bueno, y que ninguna pose de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet podría igualar la memez de los principitos verdugos del comunismo dinástico norcoreano.




Thursday, April 12, 2012

En la esquina de Broadway y Ayestarán: Lecturas de "La cuarta pared"

Bárbara María Barrientos. Foto: Tersites Domilo
El sábado pasado, 7 de abril, con el patrocinio del Centro Cultural Cubano de New York, se presentó a sala llena en el Symphony Space de Broadway y la 95, La cuarta pared, obra de Víctor Varela sobre la que ya he hablado antes en este blog. En reciente artículo en Diario de Cuba se decía, y con razón, que la obra es "una metáfora que permite tantas lecturas como espectadores quepan en la sala". Después de haberla visto en la logia Hijos de la Patria de la calzada de Ayestarán, en La Habana de 1991, en el Theatre of the Arts de 17 Frost Street en Brooklyn el año pasado, y ahora en Broadway, añadiría que la obra permite una lectura diferente cada vez que el mismo espectador la ve.

En Ayestarán en 1991, La cuarta pared fue para mí la expresión inquietante y desgarrada de la soledad del individuo ante el poder totalitario. El proyecto de sociedad que nos fue destinado se había quedado sin libreto, como los personajes de la obra: los gemidos y gruñidos de los cinco actores parecían un eco amplificado de los nuestros. Éramos, en el teatro y en el teatro de la vida, espectadores abrumados con la añoranza de ser sujetos. Y La cuarta pared fue entonces la sublimación de esa pesadilla y de ese anhelo.

Ya he comentado también la experiencia de verla en Brooklyn hace un año. Esta vez, otra vez, fue diferente. Era Sábado Santo, ese momento del año litúrgico católico en que más cerca estamos de la muerte de Dios. Recordé, camino al teatro, cuando iba cada año a la iglesia de mi pueblo en la mañana del Sábado Santo a rezar y "acompañar a Virgen en su soledad", en ese día árido en que su hijo, mi Dios, estaba muerto.

Podríamos decir que desde la conocida sentencia de Nietzsche, hemos vivido más de un siglo en esa soledad. La cuarta pared trata, entre otras cosas, de la relación de la creatura con su hacedor: el personaje ha sido desechado por el autor, y tiene que inventar una dolorosa autonomía, porque está solo.

Sola también, como la Virgen del Sábado Santo, estaba Bárbara María Barrientos sobre el escenario árido y negro del Symphony Space. Sola y muda, pues la obra no tiene parlamentos. Desde la segunda fila, la vimos nacer, aprender a andar, a caminar, a reír y gemir, a ser humana, en poco menos de una hora. Lo sabía desde 1991: esta mujer pequeña y delicada puede dominar a los espectadores como por arte de encantamiento. Esta vez tuve una prueba más tangible.

Detrás de nosotros, en la tercera fila, se sentaron dos señoras cuyo acento revelaba que eran madrileñas, cuyos rostros indicaban que estaban un poco más allá de los cincuenta, y cuya conducta dejaba en claro que la cena había sido rociada con tres copas de más. Poco después de sentase, comenzaron a pedir a gritos que comenzara la función. Al apagarse las luces empezaron a reír sin parar, como se ríe uno en un velorio de puro nerviosismo. Pensé que iban a arruinar la puesta, pero los primeros gemidos agónicos de Bárbara Barrientos les hicieron recuperar la cordura. No se volvió a saber de ellas hasta el final, en que escaparon de sala después de los aplausos.

Víctor Varela durante el conversatorio con el
público tras la puesta de La cuarta pared
en Symphony Space. Foto: Tersites Domilo
Es de agradecer que el Centro Cultural Cubano haya decidido poner en una importante sala de New York, en medio de ese río de ilusiones que es la calle Broadway, esta obra. Y es bueno reiterar que en La cuarta pared, Víctor Varela nos propone repensar varias relaciones y límites que son esenciales al teatro —y no solo al teatro. Y que el peso de esta 'pared', la importancia que tuvo y que tiene en nuestros contextos, en el archipiélago disperso de la cubanidad, reclama un acercamiento que rebase las tres cuartillas de un post. La obra toda que Víctor Varela ha desarrollado en más de dos décadas con Teatro Obstáculo, la que está más allá de La cuarta pared (pun intended), tiene que hallar un espacio más permanente entre nosotros. Ninguna cultura puede darse el lujo de diluir una obra como la suya en esporádicos acercamientos. Menos una cultura enferma, como el nuestra.  

Nota: Recomiendo también la lectura del artículo "Víctor Varela: un teatro amable con el espectador" que ha publicado esta semana la crítica Rosa Ileana Boudet en su blog Lanzar la flecha bien lejos  y la entrevista que ha publicado hoy Diario de Cuba con Alcibiades Zaldívar, uno de los actores de la puesta original.