Wednesday, March 23, 2011

Traducción: poema para leer al inicio de una guerra justa

Edgar Lee Masters
A cada tanto cuelgo aquí la traducción de algún poema de la espléndida Spoon River Anthology que Edgar Lee Masters publicara en 1915. Es un libro que bien podría titularse "Salmos para el siglo XX". Como he dicho antes, estoy traduciendo ese libro a plazos con el único propósito de leerlo mejor.

El poema que he traducido hoy, "Harry Wilmans", no necesita muchos comentarios. Me limito a repetir lo que dijeron sobre su origen el autor, Edgar Lee Master, y John E. Hallwas, quien tuvo a su cuidado la excelente edición crítica de la obra publicada en 1992 que guardo en mi mesa de noche.


El personaje del poema, Harry Wilmans, fue en realidad un joven a quien Lee Masters conoció en Chicago a principios del siglo XX. Wilmans había estado destacado en las Filipinas durante el capítulo asiático de esa guerra que llaman "Hispano-Estadounidense" para eterna molestia de nuestros próceres cubanos. Fue él —Harry Wilmans— quien le contó a Lee Masters los pormenores poco heroicos de su estancia en Manila y la escena del pantano.


El otro detalle del poema, relata Lee Masters, se basa en un recuerdo de primera mano. Poco después de iniciadas las hostilidades, su padre dio un discurso, subido en una caja de embalaje, en el que arengó a los jóvenes de Lewistown, su pueblo, a enlistarse en el ejército para "ir a liberar a Cuba del despotismo y la superstición". Creo que tampoco ese detalle requiere comentario alguno.


Sólo añado, para los buscadores de coinciencias, que el Spoon River muere o se funde con el río Illinois justamente en una ciudad de ese estado llamada Havana.


Aquí tienen mi traducción y, un poco más abajo, el original inglés.



Harry Wilmans
                                              Edgar Lee Masters

Yo acababa de cumplir los veintiuno,
Y Henry Phipps, el director de la escuela dominical,
Dio un discurso en la Ópera de Bindle.
“El honor de la bandera hay que defenderlo”, dijo,
“No importa si lo afrenta una tribu de bárbaros tagalos 
O la primera potencia europea”.
Y nosotros vitoreamos y aplaudimos el discurso y él hacía ondear 
                                                                                  la bandera
Mientras nos hablaba.
Y me fui a la guerra a pesar de los ruegos de mi padre,
Y seguí la bandera hasta que la vi izarse
Junto a nuestro campamento en un campo de arroz cerca de Manila,
Y todos vitoreamos y aplaudimos la bandera.
Pero había allí moscas y alimañas venenosas;
Y aquella agua letal,
Y el calor inmisericorde,
Y la pútrida comida nauseabunda;
Y el olor de la trinchera que estaba tras las tiendas 
Donde los soldados iban a vaciar las entrañas;
Y aquellas putas que nos seguían los pasos, rebosantes de sífilis;
Y los actos abominables de unos con otros o a solas,
Y los abusos, el odio, la degradación entre nosotros,
Y días para aborrecer y noches de espanto
Hasta el instante de la carga a través del pantano humeante,
Siguiendo la bandera,
Hasta caer aullando con una bala en las entrañas.
¡Ahora hay una bandera sobre mí en Spoon River!
¡Una bandera! ¡Una bandera!




Harry Wilmans
                                              Edgar Lee Masters 

I was just turned twenty-one,

And Henry Phipps, the Sunday-school superintendent,
Made a speech in Bindle’s Opera House.
“The honor of the flag must be upheld,” he said,
“Whether it be assailed by a barbarous tribe of Tagalogs
Or the greatest power in Europe.”
And we cheered and cheered the speech and the flag he waved
As he spoke.
And I went to the war in spite of my father,
And followed the flag till I saw it raised
By our camp in a rice field near Manila,
And all of us cheered and cheered it.
But there were flies and poisonous things;
And there was the deadly water,
And the cruel heat,  15
And the sickening, putrid food;
And the smell of the trench just back of the tents
Where the soldiers went to empty themselves;
And there were the whores who followed us, full of syphilis;
And beastly acts between ourselves or alone,
With bullying, hatred, degradation among us,
And days of loathing and nights of fear
To the hour of the charge through the steaming swamp,
Following the flag,
Till I fell with a scream, shot through the guts.
Now there’s a flag over me in Spoon River!
A flag! A flag!


3 comments:

  1. Uno de los poemas mas hermosos y lacerantes que he leido en la vida. Gracias por la traduccion. Me lo hubiera perdido en ingles, y aunque visito poco este blog, siempre encuentro algo interesante. Bien hecho, Tersites.

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  2. Oye asere, tu siemipre te vajas con cada una. Tremendo poemita, por eso yo no me fio de la bandera. A otro con ese cuento.

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  3. Gracias a los dos por pasar, leer y comentar.

    Tersites

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