Saturday, July 31, 2010

Todesfuge: Traducción de un poema de Paul Celan

Mi amigo HT me sugirió que tradujera “Fuga de la muerte”, de Celan, poema que ni siquiera conocía —como tampoco conozco alemán, idioma en el que fue escrito originalmente. (Otros dicen que fue escrito en rumano, pero ese es otro cuento.) Hacer una traducción de una traducción en lugar de partir del texto original de una obra es de esas cosas que se considera inaceptable. En un mundo donde todo es relativo y se toma como maniquea cualquier pretensión de diferenciar el bien del mal, aún nos queda esa certeza: “No traducirás traducciones”, reza aparentemente el décimo primer mandamiento.

Sin embargo, después de leer el poema, me pareció que debía traducirlo. Como he dicho antes, traduzco con el ánimo de leer mejor. Y después cuelgo la traducción en el blog con la esperanza de que un par de amigos la disfruten. Esa es mi excusa en este caso. Eso y el hecho de que no lograba deshacerme del poema.

[He colgado tres posts sobre el poema. Los enlaces que hay en éste, que es primero, llevan a los otros dos, y a su vez hay enlaces para regresar a éste.]

Les ofrezco a continuación, en ese orden, mi traducción de “Todesfuge”, la versión al inglés de Michael Hamburger (una de las cinco versiones en inglés que usé como referencia) y el original alemán. En el segundo post, más abajo, los curiosos hallarán algunas notas y comentarios sobre el proceso de comisión del delito y las razones por las que usé ciertas palabras y no otras. Son cinco comentarios. He puesto sus números/enlaces al final de cada verso al que hace referencia cada comentario.

En un tercer post, encontrarán el poema leído por Celan en alemán y mi traducción leída por un servidor. El escucha dirá si he logrado rescatar algo de la cadencia del original. Agradezco a mi querido HT la idea inaceptable de hacer esta traducción: me ha deparado alegrías insospechadas.


Fuga de la muerte

Negra leche del alba bebemos al caer la tarde (1)

la bebemos al mediodía en la mañana la bebemos de noche

bebemos y bebemos

cavamos una fosa en el aire allí se puede yacer holgadamente

Un hombre habita aquella casa juega con víboras escribe

escribe cuando el crepúsculo cae sobre Alemania

el oro en tus cabellos Margarita (2)

lo escribe y sale a la puerta y las estrellas arden les silba a sus perros y salen

les silba a sus judíos y salen los hace cavar una fosa en la tierra

nos ordena tocar la música del baile

Negra leche del alba te bebemos de noche

te bebemos en la mañana al mediodía te bebemos al caer la tarde

te bebemos y bebemos

Un hombre habita aquella casa juega con víboras escribe

escribe cuando el crepúsculo cae sobre Alemania el oro en tus cabellos Margarita

ceniza en tus cabellos sulamita cavamos una fosa en el aire (3)

allí se puede yacer holgadamente

A unos les grita caven la fosa más profunda a otros que canten y toquen

agarra la espada que lleva a la cintura la blande azules son sus ojos (4)

ustedes caven la fosa más profunda y ustedes sigan tocando para el baile

Negra leche del alba te bebemos de noche

te bebemos al mediodía en la mañana te bebemos al caer la tarde

te bebemos y bebemos

Un hombre habita aquella casa el oro en tus cabellos Margarita

ceniza en tus cabellos sulamita juega con víboras

Dice toquen con más dulzura la música de muerte

la Muerte es un capataz alemán (5)

ordena ahora hagan sonar más graves los violines para que asciendan

por el aire como humo

y entonces caven una fosa en el aire allí se puede yacer holgadamente

Negra leche del alba te bebemos de noche

te bebemos al mediodía la Muerte es un capataz alemán

te bebemos al caer la tarde y en la mañana te bebemos y bebemos

la Muerte es un capataz alemán azules son sus ojos

te derriba con balas de plomo no falla su disparo

Un hombre habita aquella casa el oro en tus cabellos Margarita

nos echa encima sus perros nos concede una fosa en el aire

juega con víboras y sueña con los ojos abiertos la Muerte es un capataz alemán

el oro en tus cabellos Margarita

ceniza en tus cabellos sulamita

Paul Celan

Traducción a partir de varias versiones del poema en inglés: Tersites Domilo



Death Fugue

Black milk of daybreak we drink it at sundown

we drink it at noon in the morning we drink it at night

we drink and we drink it

we dig a grave in the breezes there one lies unconfined

A man lives in the house he plays with the serpents he writes

he writes when dusk falls to Germany your golden hair Margarete

he writes it and steps out of doors and the stars are flashing he whistles his pack out

he whistles his Jews out in earth has them dig for a grave

he commands us strike up for the dance

Black milk of daybreak we drink you at night

we drink in the morning at noon we drink you at sundown

we drink and we drink you

A man lives in the house he plays with the serpents he writes

he writes when dusk falls to Germany your golden hair Margarete

your ashen hair Shulamith we dig a grave in the breezes there one lies unconfined.

He calls out jab deeper into the earth you lot you others sing now and play

he grabs at the iron in his belt he waves it his eyes are blue

jab deeper you lot with your spades you others play on for the dance

Black milk of daybreak we drink you at night

we drink you at noon in the morning we drink you at sundown

we drink you and we drink you

a man lives in the house your golden hair Margarete

your ashen hair Shulamith he plays with the serpents

He calls out more sweetly play death death is a master from Germany

he calls out more darkly now stroke your strings then as smoke you will rise into air

then a grave you will have in the clouds there one lies unconfined

Black milk of daybreak we drink you at night

we drink you at noon death is a master from Germany

we drink you at sundown and in the morning we drink and we drink you

death is a master from Germany his eyes are blue

he strikes you with leaden bullets his aim is true

a man lives in the house your golden hair Margarete

he sets his pack on to us he grants us a grave in the air

he plays with the serpents and daydreams death is a master from Germany

your golden hair Margarete

your ashen hair Shulamith


Paul Celan

Traducción al inglés: Michael Hamburger



Todesfuge

Schwarze Milch der Frühe wir trinken sie abends

wir trinken sie mittags und morgens wir trinken sie nachts

wir trinken und trinken

wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng

Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt

der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete

er schreibt es und tritt vor das Haus und es blitzen die Sterne er pfeift seine Rüden herbei

er pfeift seine Juden hervor lässt schaufeln ein Grab in der Erde

er befiehlt uns spielt auf nun zum Tanz

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts

wir trinken dich morgens und mittags wir trinken dich abends

wir trinken und trinken

Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der schreibt

der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete

Dein aschenes Haar Sulamith wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng

Er ruft stecht tiefer ins Erdreich ihr einen ihr andern singet und spielt

er greift nach dem Eisen im Gurt er schwingts seine Augen sind blau

stecht tiefer die Spaten ihr einen ihr andern spielt weiter zum Tanz auf

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts

wir trinken dich mittags und morgens wir trinken dich abends

wir trinken und trinken

ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete

dein aschenes Haar Sulamith er spielt mit den Schlangen

Er ruft spielt süsser den Tod der Tod ist ein Meister aus Deutschland

er ruft streicht dunkler die Geigen dann steigt ihr als Rauch in die Luft

dann habt ihr ein Grab in den Wolken da liegt man nicht eng

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts

wir trinken dich mittags der Tod ist ein Meister aus Deutschland

wir trinken dich abends und morgens wir trinken und trinken

der Tod ist ein Meister aus Deutschland sein Auge ist blau

er trifft dich mit bleierner Kugel er trifft dich genau

ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete

er hetzt seine Rüden auf uns er schenkt uns ein Grab in der Luft

er spielt mit den Schlangen und träumet der Tod ist ein Meister aus Deutschland

dein goldenes Haar Margarete

dein aschenes Haar Sulamith


Paul Celan

"Fuga de la muerte". Comentarios sobre la traducción

1. Como dicen sus comentaristas, en el poema se repiten y recombinan ciertas sentencias al modo de las frases musicales de una fuga. En particular, los tres primeros versos sobre la “negra noche del alba” se repiten como la antífona de un salmo. Tanto en alemán (wir trinken) como en inglés (we drink) tienen una sonoridad que el equivalente castellano carece (bebemos). Por esa razón, la antífona en español es menos sonora, más gris, como se puede notar en la lectura del poema por Celan que he colgado aquí. Tratando de compensar esa opacidad, he usado “al caer la tarde” en lugar de “ocaso” al traducir sundown (abends en alemán), para que esas erres de “al caer la tarde” contrapesen el soso “bebemos”. [Regresar al poema]

2. He traducido el inglés dusk como crepúsculo, que no es la traducción más natural. Lo hicepara evocar El crepúsculo de los dioses. Nietzsche usa dämmerung en el título de su libro (Götzen-dämmerung oder), mientras que Celan usa dunkelt, pero si el lector está leyendo el texto en un idioma tan lejano del alemán como el español, es útil usar cada palabra que pueda evocar a Alemania o la idea que el lector tiene de Alemania. He buscado el mismo efecto en otras palabras del poema. [Regresar al poema]

3. En el poema, dicen los comentaristas (y me parece evidente), Celan usa el nombre de "Margarete" para evocar a la Margarita de Goethe —y con ella a Alemania—, y "Sulamith" en referencia a la sulamita del Cantar de los cantares —y al pueblo judío en general. Usé "Margarita" y "sulamita" porque es así como se llama a esas dos mujeres en la tradición literaria española. Además, cuando Celan lee el poema en alemán, pronuncia "Margarete" y "Sulamith" casi como si rimaran, y en dos frases gemelas. En español, las dos palabras —Margarita y sulamita— riman, lo que me parece una coincidencia feliz.

He preferido traducir “el oro en tus cabellos” en lugar de “tus cabellos dorados” o “tus cabellos de oro” por dos razones. En primer lugar, las dos frases que deseché me evocan un cuento infantil. No se debe hacer vagar la imaginación del lector hacia “Ricitos de oro” en medio de un poema sobre el Holocausto. En segundo lugar, “el oro en tus cabellos”, además de evocar el cabello rubio de la muchacha, puede sugerir una unción dichosa: el oro se pone en su cabeza, como la riqueza y el poder que el destino depara al pueblo alemán. Lo mismo sucede con “ceniza en tus cabellos”. Pude traducir “cabellos cenizos” o “cabellos de ceniza”, pero la frase "ceniza en tus cabellos" puede evocar, además del cabello cenizo o sucio, la antigua costumbre judía de ponerse ceniza en la cabeza en señal de duelo cuando ocurría una desgracia. [Regresar al poema]

4. He traducido la frase er greift nach dem Eisen im Gurt er schwingts como “agarra la espada que lleva a la cintura la blande”. La palabra Eisen, que significa simplemente “hierro”, en las cinco versiones inglesas que consulté ha sido traducida de tres maneras distintas: iron (hierro), nightstick (porra de policía) y sword (espada). Me he resignado a usar “espada”, porque porra suena ridículo y hierro es demasiado vago en este contexto en español. Sin embargo, la referencia a las balas en la última estrofa, y el contexto histórico del poema, indicarían que el “hierro” que se menciona aquí es una pistola. Si puse espada es porque la palabra se asocia mejor con un “hierro en la cintura” y porque la espada en español, como en otros idiomas, es un signo más eficaz de la agresión y la violencia que el simple "hierro". [Regresar al poema]

5. “Tod ist ein Meister aus Deutschland” ("La muerte es un capataz alemán") es la frase más famosa del poema. La palabra Meister tiene una traducción al español obvia —maestro— pero poco eficiente. La muerte no es un maestro de escuela alemán ni un maestro de alfarería alemán. Aquí la palabra tiene una connotación más siniestra. Meister, como el inglés master, significa también “amo”, que parece más apropiada en este contexto. Pero “amo” es una palabra demasiado opaca para este verso, que es la esencia misma del poema. En inglés a veces se traduce Meister como foreman, “capataz”, y esa fue la palabra que me pareció más apropiada. “Capataz” da la idea de “amo implacable”, que es a fin de cuentas una buena definición de la muerte y de los nazis. Además, capataz suena como el chasquido de un látigo. Es por eso que la muerte, en mi traducción, es un capataz alemán. [Regresar al poema]

Lectura de "Todesfuge"/"Fuga de la muerte"

Lectura de mi versión al español del poema "Fuga de la muerte".


Paul Celan lee su poema "Todesfuge" ("Fuga de la muerte").

Sunday, July 18, 2010

Dos tabacos para el violinista en reposo

Era el año de 1986 y hacía un calor horrible en La Habana cuando mi amigo Guille me propuso venderme unos discos de rock que había traído de Budapest, adonde había ido a hacer una licenciatura en economía y a abrir sus inocentes ojos verdes. Guille era un brillante economista pero su bondad natural lo hacía el vendedor más torpe que haya navegado las aguas del Rin Danubio. Me los vendió a 10 pesos como si fueran discos de Farah María, Noel Nicola o Alfredito Rodríguez, aunque eran de Paul McCartney, Elton John y Simon & Garfunkel.

Los tres discos fueron el fondo musical de innumerables tardes de té y conversaciones con mis amigos "raros", como decía mi abuela, en la sala de mi casa. Finalmente se los cambié a alguien por la edición Aguilar de las Obras Completas de Lorca. Otro buen negocio.

Ocho años más tarde, en mi primera visita a New York, saliendo un día del MoMA, bajé la infinitas escaleras eléctricas de la estación del metro de 5ta y 53 y adiviné que era la que aparece en otro disco de S&G que nunca tuve: Wednesday Morning 3AM. Ese fue uno de los tantos detalles que me llevaron a entender que todos somos neoyorkinos, porque llevamos en la memoria fichas diversas del rompecabezas que es New York: los libros y el cine, los discos y la música, los cuadros y las fotos van regalándonos piezas de una ciudad soñada. Llegar a New York es ver las fichas que faltaban en el sueño, ver el rompecabezas armado en un instante y darse cuenta al mismo tiempo que es más hermoso y más indescifrable de lo que imaginábamos.

Al año siguiente, cuando MD y este escriba nos largamos de Miami con destino a New York, teníamos un solo cassette en el carro. En esas 24 horas debimos haber escuchado unas 15 veces los "Greatest Hits" de Simon & Garfunkel. Aún hoy me es imposible oír "America" sin recordar ese viaje por el New Jersey Turnpike (sin saber cómo íbamos a comer la próxima semana), mientras los dos judíos de Queens cantaban precisamente aquello de "Counting the cars on the New Jersey Turnpike/They've all gone to look for America".

Unos meses más tarde conseguí un trabajo de traductor en una compañía que estaba en el Rockefeller Center. La estación de la 5ta y 53 se hizo un destino cotidiano. Por esa época, uno de los personajes habituales de la estación era un mulato elegante, de ojos inteligentes y chispeantes, vestido con pantalones de khaki y camisa de algodón, que se paraba cada día, de la mañana a la noche, al pie de las escaleras. Su ropa era de colores discretos y estaba razonablemente limpia. El hombre parecía estar a medio camino entre los 30 y los 40, y llevaba siempre un violín en la mano izquierda y el arco en la derecha. "Un violinista mendigo", hubiese pensado cualquiera.

Pero nunca lo vi pedir dinero —aunque aceptaba el que le dieran— ni tocar el violín. Lo único que hacía era comentar las noticias del día con su voz de profeta, en tono irónico y recriminatorio. "La bolsa ha subido hoy, y los ricos se van a casa tan contentos... ¿y que va a pasar mañana? Ah, ya nadie quiere pensar en eso. Pero lo que sube, baja, ya verán". Su acento parecía de Boston más que de Harlem o de Georgia.

De vez en cuando nos saludábamos. Un día hablamos un poco más que de costumbre y me preguntó que de dónde era. Cuando le dije que de Cuba, se le iluminaron los ojos. "Ah, de Cuba. Yo admiro mucho a Fidel Castro. ¿No me podrías conseguir un tabaco cubano? Me encantan los tabacos cubanos. Mejor consígueme dos." Le dije que se los conseguiría, pero que tendría que esperar.

Mi compañía se mudó a la calle 34 y a veces veía al violinista en abstinencia parado en su esquina habitual. Me fui olvidando de él y de nuestras conversaciones hasta que un buen día me hice de una caja de Cohíbas. Al día siguiente puse dos en mi mochila y me bajé en 5ta y 53, pero mi amigo no estaba allí. Varias veces, al pasar en el tren por la estación, lo busqué vanamente en su esquina. Me fumé los Cohíbas y me olvidé del asunto y del mendigo elegante.

Dos años más tarde, regresando a casa de madrugada, pasé en el tren por 5ta y 53. Al salir el tren de la estación, vi por la ventana a mi antiguo conocido. Estaba sucio y mucho más flaco; sus ojos, que antes eran los de un iluminado, parecían finalmente los ojos derrotados de un mendigo. Serían casi las 3 de la mañana, aunque no creo que fuera miércoles como en la portada del disco. En los días que siguieron me fijé al pasar por la estación, pero no estaba. No lo he vuelto a ver desde entonces. Y es como si otra vez le faltara una pieza a mi rompecabezas de New York.

Digamos que era un hombre muy peculiar, como el de esta canción de Simon y Garfunkel.

Thursday, July 15, 2010

Traducción de un poema de Coleridge (hijo)

Nunca escuché hablar de Hartley Coleridge hasta que algien colgó este poema en Facebook. Añado no sin vergüenza que he leído poco a su famoso padre. Pero, más allá de todo, es un hermoso poema. Lo he traducido torpemente —cómo si no— al castellano sin rima ni métrica regular, intentando conservar su duro significado. Ojalá lo disfruten....


Eterno niño, aún niño era cuando los años

HARTLEY COLERIDGE

Eterno niño, aún niño era cuando los años
Habían pintado ya la hombría en mi mejilla…

Porque viví como quien ha nacido a salvo de la muerte;
Un pródigo derrochador de sonrisas y de llanto,
Jamás añoré esperanza alguna, ni conocí el temor.

Pero aún el sueño más dulce es sólo un sueño, y al despertar,
Desperté para siempre. En un instante estuve, a la vanguardia
De mis tiempos, con todas las deudas del deber

A mis espaldas. Sin haber sido niño ni hombre,
Joven ni sabio, he descubierto el gris en mis cabellos,
He sido derrotado en la carrera que nunca emprendí:
Un diciembre presuroso ha malogrado mi tardía primavera,
Y sigo siendo un niño aunque sea ya un anciano,
El tiempo me debe los innumerables años ya perdidos.



Long time a child, and still a child, when years
BY HARTLEY COLERIDGE

Long time a child, and still a child, when years
Had painted manhood on my cheek, was I,—
For yet I lived like one not born to die;
A thriftless prodigal of smiles and tears,
No hope I needed, and I knew no fears.
But sleep, though sweet, is only sleep, and waking,
I waked to sleep no more, at once o’ertaking
The vanguard of my age, with all arrears
Of duty on my back. Nor child, nor man,
Nor youth, nor sage, I find my head is grey,
For I have lost the race I never ran:
A rathe December blights my lagging May;
And still I am a child, tho’ I be old,
Time is my debtor for my years untold.