Saturday, November 23, 2013

La Habana en 1900: Álbum de recuerdos

Pocos períodos de la historia de Cuba son tan indescifrables —y tan incómodos de recordar— como los años de la primera intervención americana. Igualmente enigmático y azaroso fue vivirlos. Fueron años de temerosa esperanza, de júbilo postergado, imposible de saborear. Los cuatro siglos de dominación española habían finalmente terminado, Máximo Gómez vivía en La Habana, los interventores combatían la fiebre amarilla y construían —a ritmo febril— carreteras y escuelas, desagües y sistemas de transporte y alumbrado público. Pero la mayor parte de las personas razonables temían no sin razón que aquellos industriosos visitantes no se fueran jamás de una isla que aspiraba al aislamiento de la independencia. 

Rastreando documentos de esa época he hallado este álbum de fotos de Cuba intervenida, propiamente llamado Souvenir of Havana/Recuerdo de La Habana; propiamente publicado por la Cuban American Publishing Company de la calle O'Reilly. Una de las fotos muestra el Palacio de los Capitanes Generales, llamado entonces Palacio General, coronado por la bandera estadounidense. El álbum parece un retrato breve de nuestros temores y esperanzas de ese año de 1900. Aquí lo tienen:



Thursday, November 14, 2013

Japonerías del Dr. Rubiera y el general Machado

El Dr. José Rubiera acaba de propinar a Japón e Inglaterra lo que en la jerga revolucionaria cubana se llamaría "un Girón meteorológico". Cuenta Juventud Rebelde que, según Rubiera, el "Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología logra desde hace varios años un promedio de efectividad superior al 92 por ciento y sobrepasa el resultado de países insulares desarrollados como Inglaterra y Japón". 

Uno lee la noticia y le dan ganas de salir directamente hacia la nevera y abrir la botella de champán que tiene guardada para una visita imprevista. "Si nos diera por fabricar automóviles", piensa uno, "nuestros autos serían más populares que el Toyota y más elegantes que el Rolls-Royce". Sin dudas, el orgullo es doble cuando se piensa en el pasado imperialista y colonial de las dos potencias insulares a las que acabamos de derrotar en meteorología. 


Y para que no queden dudas de la relación entre esa pericia pronosticadora y la superioridad del socilaismo, el Dr. Rubiera agrega: "Esa efectividad que acumulamos en nuestra institución —rango de nivel mundial— constituye otro éxito de la obra revolucionaria cubana". En ese momento, de veras cuesta trabajo aguantarse las ganas de abrir la botella de champán.


Y de pronto a uno se le ocurre la idea de que no es la primera vez que oye esa comparación entre la siempre fiel Isla de Cuba, por un lado, y la pérfida Albión y el Imperio del Sol Naciente por el otro. No, señor, no es esta la primera vez que les ganamos a los tommies y a los nipones. Uno se queda pensando en el asunto y finalmente recuerda dónde oyó el cuento por primera vez...

En la noche del 23 de junio de 1926 —el año del ciclón, mi querido Dr. Rubiera—, en el Hotel Venus de Santiago de Cuba, la Cámara de Comercio de esa ciudad ofreció un banquete al presidente Gerardo Machado, por ese entonces en la cima de su popularidad, más amo que asno, y más gloria que garras. Para beneficio de los señores empresarios, Machado dio un discurso en el que ponderó la superioridad de la gran potencia cubana en comparación con Britannia y Cipango. Dijo Machado:
No debemos olvidar que la mayor riqueza de Cuba no existe en su suelo fértil; ni en su subsuelo variado en producciones minerales: su riqueza mayor está en su posición geográfica. Un gran economista de renombre mundial, Mr. Paul Leroy Beaulieu, lo dijo hace ya muchos años cuando la apertura del Canal de Panamá era una interrogación para muchos y una utopía para otros: "Tres países —son las palabras del eminente profesor— tienen en el mundo una posición de privilegio: Inglaterra, Cuba y Japón". No se necesitan grandes estudios para darse cuenta de que de esos tres países es Cuba el más favorecido. Basta extender sobre una mesa un mapa-mundi: ocupamos nosotros la encrucijada de las rutas comerciales; les damos las manos por las costas del Pacífico a las dos Américas ricas e inmensas y a la China y el Japón por el Canal de Panamá, y nos atravesamos en el camino de las naves que deben llevar a muchos de esos territorios las variadas producciones de Europa. (1)
Machado dio a aquel discurso un título que usarían después algunos de sus sucesores en el cargo: "Aseguremos por la independencia económica la independencia política". No se le ocurrió al General entonces que nos atravesábamos también en el camino de todos los ciclones. Por suerte, ahí tenemos al Dr. Rubiera para vigilarlos.

(1) Por la patria libre. Discursos pronunciados por el General Gerardo Machado y Morales, Presidente de la República de Cuba, durante una excursión a las provincias de Oriente y Camagüey del 21 al 26 de junio de 1926. Imprenta de F. Verdugo. La Habana. 1926. Páginas 10 y 11