Wednesday, April 27, 2011

La madre de los tomates

Les tengo noticias... malas noticias. La primera es que este post será también sobre el maldito parrafito de Salman Rushdie sobre el que he escrito otros dos posts. La segunda es que mis dos posts anteriores sobre el asunto no son del todo exactos. Y tercera, que acabo de descubrir la pieza que faltaba en el rompecabezas, y es ésta: el New York Times también juega al ping pong con la ética; es decir, que ya no se puede creer ni en la madre de los tomates. Me explico.

En post del jueves, "Salman Rushdie: pecadillos de omisión", dije que me parecía inaceptable que Rushdie condenara claramente en un párrafo de su columna de The New York Times el destierro del poeta romano Ovidio hace dos mil años y el asesinato de Lorca en agosto de 1936, pero que usara un lenguaje totalmente neutro al referirse al destierro, prisión y muerte del poeta ruso Osip Mandelstamen en diciembre de 1938. Y comenté en ese post: "No puedo creer que Salman Rushdie desconozca el valor de cada palabra escrita, ni de cada palabra omitida. El lector podrá pensar que se trata de un detalle nimio. Y probablemente lo es. Pero es un detalle que revela la costumbre de minimizar ciertos crímenes, el hábito de conmoverse sólo ante ciertas injusticias, el vicio de denunciar a unos tiranos y justificar a otros."

Aquí están el párrafo (y mi traducción literal) para los que no hayan visto ese post:
The lives of artists are more fragile than their creations. The poet Ovid was exiled by Augustus to a little hell-hole on the Black Sea called Tomis, but his poetry has outlasted the Roman Empire. Osip Mandelstam died in a Stalinist work camp, but his poetry has outlived the Soviet Union. Federico García Lorca was killed by the thugs of Spain’s Generalissimo Francisco Franco, but his poetry has survived that tyrannical regime.
Que en castellano rezaría:
Las vidas de los artistas son más frágiles que sus obras. El poeta Ovidio fue desterrado por Augusto a un rincón infernal del Mar Negro llamado Tomis, pero su poesía perdura mientras que el Imperio Romano desapareció. Osip Mandelstam murió en un campo de trabajo estalinista, pero su poesía ha sobrevivido a la Unión soviética. Federico García Lorca murió a manos de los matones del Generalísimo Francisco Franco de España, pero su obra sobrevivió a aquel régimen tiránico.
Ayer, sin embargo, me encontré la columna de Rushdie en El País y, para curiosidad mía, hallé que el párrafo de marras en español no tenía el defecto que yo le había criticado a Rushdie. En El País la oración de mis obsesiones tenía una redacción diferente. Decía así: "El poeta Mandelstam fue asesinado por los verdugos soviéticos de Stalin, pero su poesía sobrevivió a la Unión Soviética".

Eso me dio pie para escribir el post de ayer, "No crea todo lo que lee (traducido) en El País", en el que critiqué con excesivo entusiasmo al traductor de El País, aún cuando reconocía que su versión me gustaba más que la de The New York Times, que yo creía "original". Dije en ese post: "Aclaro que a mí me habría encantado que Rushdie hubiese escrito lo que Cuéllar quiere hacernos creer que escribió, pero la realidad es que no escribió nada semejante."

Pero al final, hice esta salvedad: "Como todo en esta vida, el caso podría tener una lectura muy diferente. ¿Y si el Sr. Cuéllar no hubiese adulterado nada? Porque puestos a ver, podría ser que el Sr. Cuéllar hubiese traducido el párrafo tal y como lo escribió Rushdie originalmente, y que hubiese sido algún editor de The New York Times, nostálgico admirador de Stalin (que los hay), quien hubiese alterado esa oración antes de aparecer en 'The Gray Lady'. Eso sería aún más divertido."

Pues bien, hoy he descubierto que mis temores sobre ese secreto admirador de Stalin eran ciertos. Existe "otra" versión original del artículo de Rushdie que es mucho más lógica que la del Times, y que se corresponde exactamente con la traducción de El País. Apareció la semana pasada en el periódico londinense The Telegraph, y dice así:
The lives of artists are more fragile than their creations. The poet Ovid was exiled by Augustus Caesar to a little hell-hole on the Black Sea called Tomis. He spent the rest of his days begging to be allowed to return to Rome. So Ovid’s life was blighted. But the poetry of Ovid has outlasted the Roman Empire. The poet Mandelstam was murdered by Stalin’s executioners, but the poetry of Mandelstam has outlived the Soviet Union. The poet Lorca was killed by the thugs of Spain’s Generalissimo Franco, but the poetry of Lorca has outlived Franco’s tyrannical regime. We can perhaps bet on art to win over tyrants. It is the world’s artists, particularly those courageous enough to stand up against authoritarianism, for whom we need to be concerned, and for whose safety we must fight.

Conclusiones:

1. No debí criticar a Salman Rushdie por un párrafo cojo de lógica y ética, pues fue un editor de The New York Times quien mutiló lo que Rushdie había escrito con elegancia y honradez.

2. No debí criticar al traductor de El País, que no inventó nada, sino que simplemente recibió para traducir una versión de la columna de Rushdie no adulterada por el editor encargado de enlodar la prosa de los buenos escritores en The New York Times.

3. No debí asumir nunca que The New York Times era más ético o más profesional que El País, pues en este caso no lo fue.

4. Puedo decir dos cosas en mi defensa: Primero, que me di cuenta desde que leí la columna en The New York Times de que "había algo podrido en el reino de Dinamarca", es decir, que había algo en ese párrafo que se correspondía con el nivel de un escritor como Rushdie. Y segundo, que ayer sugerí la idea de que todo podía ser obra de una de esas "viuditas de Brezhnev", esa gente que no se consuela de que la pesadilla del comunismo haya pasado, y que aún se dedican a escamotear verdades sobradamente probadas... y de paso le arruinan la buena prosa a un escritor como Salman Rushdie.

5. Nadie debe creer todo lo que lea en The New York Times.

Nota: Agradezco a Jorge Ferrer que me aclarara que El País tenía que haber recibido su versión de la columna directamente de Rushdie. Ese dato fue el que me motivó a buscar otras versiones de la columna en inglés y a encontrar la aparecida en The Telegraph.

Monday, April 25, 2011

No crea todo lo que lee (traducido) en El País

Osip Mandelstam
El periódico El País publica hoy, con el título "Libertad para Ai Weiwei", la columna de opinión de Salman Rushdie que apareció originalmente en The New York Times bajo el título "Dangerous Arts" hace unos días, y que ya comenté aquí.

Como recordarán, en el post "Salman Rushdie: pecadillos de omisión" de la semana pasada, critiqué una referencia que hacía el famoso novelista al destierro, prisión y muerte del poeta ruso Osip Mandelstam. Dije —y digo— que en la frase de marras era imposible hallar una sola palabra de valoración o condena, o una palabra que identificara a los culpables, de las desgracias que el régimen comunista soviético deparara a Mandelstam.

Pues bien, les tengo buenas noticias —malas, en realidad. Parece ser que en el periódico El País tienen traductores creativos, que le arreglan la plana a cualquier columnista, por muy Salman Rushdie que este sea. Si no me creen, vean cómo cambió el párrafo que criticábamos al pasar por las manos del traductor del diario español:


El párrado original dice así:
The lives of artists are more fragile than their creations. The poet Ovid was exiled by Augustus to a little hell-hole on the Black Sea called Tomis, but his poetry has outlasted the Roman Empire. Osip Mandelstam died in a Stalinist work camp, but his poetry has outlived the Soviet Union. Federico García Lorca was killed by the thugs of Spain’s Generalissimo Francisco Franco, but his poetry has survived that tyrannical regime.

Mi traducción —literal— decía:
Las vidas de los artistas son más frágiles que sus obras. El poeta Ovidio fue desterrado por Augusto a un rincón infernal del Mar Negro llamado Tomis, pero su poesía perdura mientras que el Imperio Romano desapareció. Osip Mandelstam murió en un campo de trabajo estalinista, pero su poesía ha sobrevivido a la Unión Soviética. Federico García Lorca murió a manos de los matones del generalísimo Francisco Franco de España, pero su obra sobrevivió a aquel régimen tiránico.

Pero la versión de Jesús Cuéllar Menezo, traductor de El País, es diferente:
Las vidas de los artistas son más frágiles que sus creaciones. César Augusto desterró al poeta Ovidio a un pequeño e infernal agujero del mar Negro llamado Tomis. Allí pasó el resto de sus días implorando que le dejaran volver a Roma, pero el permiso nunca llegó. La vida de Ovidio quedó así malograda, pero su poesía sobrevivió al Imperio Romano. El poeta Mandelstam fue asesinado por los verdugos soviéticos de Stalin, pero su poesía sobrevivió a la Unión Soviética. Con la vida del poeta Lorca acabaron los matones del generalísimo Franco, pero su poesía ha sobrevivido al tiránico régimen franquista.

El lector puede comprobar fácilmente que la oración destacada en amarillo no existe en el original inglés, y que la versión del Sr. Cuéllar de la oración sobre Mandelstam (destacada en azul), no tiene nada que ver con el texto original inglés. Aclaro que a mí me habría encantado que Rushdie hubiese escrito lo que Cuéllar quiere hacernos creer que escribió, pero la realidad es que no escribió nada semejante. Y es inaceptable que el traductor del periódico decida poner en boca (o en pluma, o en computadora) de Rushdie, lo que Rushdie jamás dijo. La frase italiana "traduttore, traditore" es un estereotipo, por supuesto, pero en este caso Jesús Cuéllar no hace nada por desbancarlo.

El episodio puede ser una metáfora del destino del lector de lengua española: está condenado a leer las cosas con una semana de retraso... y adulteradas por la torpeza —o la "creatividad"— de los traductores.

Como todo en esta vida, el caso podría tener una lectura muy diferente. ¿Y si el Sr. Cuéllar no hubiese adulterado nada? Porque puestos a ver, podría ser que el Sr. Cuéllar hubiese traducido el párrafo tal y como lo escribió Rushdie originalmente, y que hubiese sido algún editor de The New York Times, nostálgico admirador de Stalin (que los hay), quien hubiese alterado esa oración antes de aparecer en "The Gray Lady". Eso sería aún más divertido.

En fin, como disculpa por estos dimes y diretes superfluos, prometo un post sobre la figura de Mandelstam, un poeta que no mereció su destino horrible, ni merece tampoco que lo recordemos por su horrible destino en lugar de recordarlo por su obra espléndida.

Como detalle que de algún modo se relaciona con el parrafito este, del que ya me he ocupado en dos posts, apunto que el segundo libro de poesía de Mandelstam llevaba por título Tristia (Tristezas), el mismo título que Ovidio diera a uno de los libros que escribió en su destierro en Tomis.

Y recordemos, para terminar, aquel poema en que Mandelstam parece relacionar premonitoriamente su [futuro] exilio con el del poeta romano: "Y Ovidio, con su amor menguado/bordó a Roma con nieve en sus versos/y cantó el carro tirado por bueyes/desde los caóticos vagones de nuestros trenes."

Sunday, April 24, 2011

¿Resucitaremos?

"La Visitación" (1546), Alonso de Berruguete
La iglesia del Convento de Santa Úrsula, en Toledo, ciudad primada de España, fue construida en 1360. En esa iglesia, en la capilla de San Nicolás de Tolentino, se puede admirar el retablo "La visitación" de Alonso de Berruguete (1490-1561), hijo del pintor Pedro Berruguete y alumno de Miguel Ángel. En su juventud, Alonso copió el Laocoonte por encargo de Bramante, y en la Penínsulo aún lo llaman, con más patriotismo que agudeza, "el Miguel Ángel español".

En septiembre pasado, mientras paseaba con mi familia por Toledo, al pasar frente a la puerta de la mencionada capilla de San Nicolás de Tolentino en Toledo, una monjita diminuta anunciaba a voz en cuello: "Pasen, señores, para ver el famoso retablo del gran artista español Alonso de Berruguete por sólo un euro".

Imaginé a otra monjita, parecida a aquella, doscientos años antes, gritándoles a los paseantes: "Pasen, señores, para ver el milagroso retablo de "La Visitación". La gente no cree ya en milagro, de modo que la monjita del siglo XXI debe resignarse a pescar turistas con la carnada del arte, de la fama.

Marcel Duchamp deseaba que el arte saliera de los museos y recuperara el carácter utilitario que tenían los vitrales de la catedral gótica, que explicaban a los analfabetos su fe. Nosotros, en cambio, hemos convertido esas catedrales en museos, donde las monjas chillan a los paseantes que paguen un euro para ver a "un clásico del Renacimiento español". ¿Podría acaso alguien rezar ante "un clásico del arte español"? ¿Habremos cambiado la resurrección por la eternidad que deparan los museos?

Thursday, April 21, 2011

Salman Rushdie: pecadillos de omisión

Salman Rushdie y Padma Lakshmi
En la páginas de opiniones de The New York Times apareció ayer un interesante artículo de Salman Rushdie titulado "Dangerous Arts" sobre el acoso y reciente encarcelamiento del artista plástico Ai Weiwei por parte del gobierno comunista de China. Rushdie, con su habitual agudeza, propone la conocida dicotomía entre la persona y la obra de un artista, y la diferencia que hay entre la felicidad de la primera y la trascendencia de la otra. Les recomiendo que lo lean.

Sin embargo, hacia el final del texto hay un párrafo que me llamó la atención. Dice así: 

The lives of artists are more fragile than their creations. The poet Ovid was exiled by Augustus to a little hell-hole on the Black Sea called Tomis, but his poetry has outlasted the Roman Empire. Osip Mandelstam died in a Stalinist work camp, but his poetry has outlived the Soviet Union. Federico García Lorca was killed by the thugs of Spain’s Generalissimo Francisco Franco, but his poetry has survived that tyrannical regime.
Que en castellano rezaría:
Las vidas de los artistas son más frágiles que sus obras. El poeta Ovidio fue desterrado por Augusto a un rincón infernal del Mar Negro llamado Tomis, pero su poesía perdura mientras que el Imperio Romano desapareció. Osip Mandelstam murió en un campo de trabajo estalinista, pero su poesía ha sobrevivido a la Unión soviética. Federico García Lorca murió a manos de los matones del Generalísimo Francisco Franco de España, pero su obra sobrevivió a aquel régimen tiránico.
Imaginemos que un lector, que no supiera nada de los últimos 2500 años de la historia de Occidente, leyera ese párrafo. ¿Qué conclusiones podría sacar? Sabría que Ovidio fue desterrado, que lo condenó un tal Augusto, y que la condena fue despiadada, pues lo envió a "un rincón infernal". ¿Y qué sabría de la muerte de Lorca? Estaría al tanto de que lo mataron unos tipos excecrables (el autor los llama "matones"), y que el responsable último de su muerte fue un señor llamado Francisco Franco, y que en su patria había un "régimen tiránico".

Pero, ¿qué sabría el lector sobre la muerte de Mandelstam? Casi nada. Rushdie no dice quién lo mató, ni quién fue el responsable de su muerte. No hay ni una sola palabra que indique responsabilidad, no hay ningún juicio de valor en descripción del destino del poeta ruso. El lector ignorante que imagino podría pensar que 
Mandelstam murió a causa de un accidente en un paseo campestre con su novia.

Es llamativo que Russdie se conmueva a causa de ese "rincón infernal" en el que Ovidio estuvo desterrado hace dos mil años, pero no tenga ni una palabra de conmiseración por la persecusión, el destierro a diversos rincones infernales, la cárcel igualmente infernal y la muerte nunca esclarecida de 
Mandelstam hace sólo setenta y tres años. Es curioso que mencione a los matones de Franco, que asesinaron a cientos de miles de personas, pero no a los matones de Stalin, que asesinaron a decenas de millones de personas.
A fin de cuentas, el artículo es sobre 
Ai Weiwei, un artista que acaba de ser encarcelado por el gobierno comunista de China, como Mandelstam fue aniquilado por el régimen comunista soviético. 

No puedo creer que Salman Rushdie desconozca el valor de cada palabra escrita, ni de cada palabra omitida. El lector podrá pensar que se trata de un detalle nimio. Y probablemente lo es. Pero es un detalle que revela la costumbre de minimizar ciertos crímenes, el hábito de conmoverse sólo ante ciertas injusticias, el vicio de denunciar a unos tiranos y justificar a otros. Salman Rushdie, que fue condenado a muerte por la intolerancia de un tirano, debería saber mejor que nadie cuánto se parecen todos ellos.     
   

Tuesday, April 19, 2011

Un congreso para elegir a Judas

El beso de Judas, Giotto
Quizás la única noticia que pudiera producir el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba sería el nombre del nuevo Segundo Secretario del Comité Central. Fidel Castro ha anunciado que no seguirá siendo Primer Secretario. Se sabe que su hermano Raúl ocupará ese cargo. Pero, ¿quién sustituirá a Raúl Castro como heredero?

La misma pregunta se hacían muchos hace tres años cuando tocó elegir al sucesor del Raúl Castro como Vicepresidente Primero del Consejo de Estado. La respuesta fue devastadora: José Ramón Machado Ventura, un médico de apellidos infelices, y un hombre en quien el adjetivo "gris" se vuelve piropo. Y además, un señor casi octogenario en ese momento (que ya perdió el "casi"). El mensaje era claro: Quienes deciden esas cosas en Cuba no querían ni pensar en la sucesión. La coda de ese culebrón soso fue la defenestración de otro médico también calvo y gris, pero con menos edad y más afición a elucubrar sucesiones.

¿Qué pasará hoy? Parece haber cuatro posibilidades:


1. La solución onírica: Eliminar el cargo de "Segundo Secretario del Comité Central" y evitar nombrar a nadie como "sucesor oficial". En realidad, sólo en el Partido Comunista de Cuba ha existido ese cargo, hecho a la medida para Raúl Castro. Eliminar el puesto de segundo al mando sería la evasión más radical del tema —de la realidad— de la sucesión. “Après moi le déluge”, sería el mensaje.


2. La solución estalinista: Nombrar a uno de los ancianos canónicos, como se hizo con el cargo de 
Vicepresidente Primero del Consejo de Estado. Sería otra muestra de que el grupo de octogenarios a cargo del país no quiere, no puede o no le interesa pensar en la sucesión que necesariamente llegará en pocos años. Si este fuera el caso —y yo, que soy pesimista, lo espero—, creo que el elegido sería el Comandante de la Revolución y ex ministro del Interior Ramiro Valdés. Al fin y al cabo, Lavrenti Beria fue el sucesor inmediato de Stalin, y los revolucionarios suelen ser muy tradicionalistas. 


3. La solución dinástica. Elegir a un miembro del clan familiar —preferiblemente uno de los yernos, sin la incomodidad del apellido dinástico— como Segundo Secretario. E
n ciertas formas de gobierno, el vicio dinástico se debe disfrazar de meritocracia. Pero en ciertas formas de gobierno, donde lo institucional es escenografía, la única confianza radica en los vínculos de sangre. ¿Habrá alguien de la familia en quien confíen tanto?


4. La solución partidista. Nombrar un a
pparatchik cincuentón, radical, gris y absolutamente leal. El plan en ese caso sería chino: pasar del fundador carismático a una dirección colegiada. La diferencia es que los acutales dirigentes esperarían que este camarada radical no siga el modelo chino sino que les muestre aquello que Quevedo nombraba en el soneto: "Amor constante más allá de la muerte".


Los señores que rigen los destinos de Cuba hoy saben que ese apparatchik será un traidor. Al principio hará unos discursos furibundos, dirá exactamente lo que sus ancianos padrinos quieran escuchar pero, ¿qué hará cuando se quede solo en escena? Los traicionará. Los abandonará para rendir tributo a una amante imperiosa: la realidad.


El mejor ejemplo de esta estirpe es el rey Juan Carlos de España. Franco lo hizo jurar una y mil veces que mantendría el franquismo intacto. Juan Carlos, obsecuente, lo complació hasta el mismísimo día de su muerte. Franco se fue a su tumba de faraón convencido de que todo estaba "atado, y bien atado". Al otro día del entierro, Juan Carlos comenzó a traicionarlo. Judas podría haber sido su nombre. Y España jamás terminará de agradecerle esa traición ejemplar.


Jorge Luis Borges en su relato "Tres versiones de Judas" expone una antigua herejía según la cual Judas Iscariote, el traidor, es el personaje esencial de la redención, pues es quien la hace posible. Y además —dicen esos herejes—, lo hace sin reclamar para sí ningún mérito, sino el escarnio eterno. Según esa tesis, el sacrificio más grande es el de Judas, por lo que debe ser considerado el verdadero redentor. Este miércoles, en La Habana, quizás habrá un señor gris y radical, supuestamente fiel y de unos cincuenta años de edad, que se pasará el día en su casa de Miramar o el Vedado recibiendo visitas y llamadas por teléfono de ansiosos felicitadores. Ese día es también el Miércoles Santo, que en algunas iglesias orientales llaman el "Miércoles de Judas" o el "Miércoles del Traidor", pues fue el día en que Judas traicionó y fue premiado por traicionar a su Maestro. A lo mejor el elegido en La Habana se llame Juan Carlos, aunque su apellido no sea Borbón ni Iscariote. Dios dirá.

Tuesday, April 5, 2011

Stalin en Facebook

El otro día en la mañana, al entrar en Facebook, por alguna razón me di cuenta de que un amigo, que "postea" regularmente, hacía más de dos semanas que no colgaba nada en el muro. ¿Estaría enfermo? ¿Deprimido? ¿Se le había roto la computadora y se había quedado inválido al mismo tiempo? ¿Habría ido a visitar a la familia en Cuba? ¿Estaría preso? 

Al día siguiente me di cuenta de lo que había sucedido realmente. Hace tres semanas, un día que había colgado como doce cosas distintas, decidí borrarlo de mi muro. Así de simple. Me imagino que es lo que hace todo el mundo. Llega el momento en que uno dice, "¿Y quién demonios se cree este tipo que es?", y lo borra del muro.

El asunto me hizo recordar una tierna anécdota de Stalin. (Casi todas las anécdotas de Stalin son tiernas.) Cuenta Nikita Kruschov en sus memorias (Khrushchev Remembers, Little, Brown and Company, 1974), que en los últimos años de su vida, Stalin invitaba casi todas las noches a los miembros del Politburó a cenar en su dacha de Kuntsevo. (Como las ofertas de Vito Corleone, esas invitaciones no se podían rechazar.) 

A las cenas seguían largas veladas de vodka y conversación que a veces terminaban en grotescas escenas donde los líderes del proletariado mundial competían a ver quién podía disparar los pedos más olorosos o Stalin ordenaba al porcino Kruschov que bailara un jopak para burlarse de él. Nikita se daba cuenta de lo humillante de la situación pero, como él mismo dice en las memorias, “cuando Stalin te dice que bailes el jopak, tú bailas el jopak”.

But I digress...  Nikita dice que, cuando no le daba por soltar pedos o hacerlo bailar, Stalin podía ser un borracho melancólico. Se ponía a hablar de los tiempos de la Guerra Civil, de su exilio en Siberia... De vez en cuando, les preguntaba: "¿Y qué fue de Fulanovich? Hace años que no lo veo..." Muchas veces el Fulanovich en cuestión había sido fusilado por órdenes de Stalin. (Es una de las desventajas de asesinar a veinte millones de personas, que uno no puede acordarse después de a quién mató y a quién no.) El asunto era sumamente embarozoso para los presentes. Alguien tenía al fin que decirle: "Iosif Vissarianovich, a Fulanovich lo fusilaron en el 37 por ser espía británico."

Bueno, uno en Facebook se vuelve un Stalin virtual. En lugar de borrar a la gente de la historia poniéndolas contra un muro para fusilarlas, lo que hace es borrarlas del muro. Al que molesta mucho se le declara "enemigo del pueblo" y se le destierra a esa Siberia  que se llama "Hide All By". Y aprietas el botoncito y se acabó. Y dos semanas, o dos años después, se pregunta uno como Stalin, "¿Y qué habrá sido de Fulanovich que ya no cuelga nada en el muro?"

Y uno se va dando cuenta de que en la vida real, ésa que está fuera de Facebook, también es así. Llega el momento en que todas las amistades son una carga, además de una bendición. Y cuando la carga supera las bendiciones... ¡a Siberia!

Nos creemos mejores que Stalin porque sólo desterramos a la gente en Facebook, o porque sólo dejamos de contestarles el teléfono cuando molestan demasiado. Quién sabe de qué seríamos capaces si tuviéramos el poder absoluto del zar comunista. Si algo me ha enseñado Facebook es que somos pequeños Stalin a los que sólo nos falta tener a nuestras órdenes a los esbirros del KGB. Lo único que nos salva es nuestra mediocridad.

Notificación: Los lectores que hagan comentarios discrepantes sobre este post serán declarados enemigos del pueblo. Y sin son amigos míos en Facebook...

Friday, April 1, 2011

Traducción del poema "Frank Drummer"

 Boca del Spoon River en Havana, Illinois. 1898 Havana Public Library.
Es el Día de los Tontos. Es la más democrática de las fiestas: nadie tiene razón alguna para sentirse excluido.

Ya antes he colgado en este blog mis traducciones de los poemas "
Harry Wilmans", "Walter Simons" y "Cassius Hueffer", de la Spoon River Anthology de Edgar Lee Masters. Siendo 1 de abril, me pareció apropiado colgar la traducción de "Frank Drummer", uno de los poemas más cortos del libro.

El poema, a pesar de su brevedad, describe perfectamente el inicio de la locura, la bifurcación entre la realidad y esa otra realidad que ven los locos, los que no pueden expresar aquello que los estremece. Edgar Lee Master dijo alguna vez que en sus años de escuela secundaria hubo una época en que leía incesamente la Enciclopedia Británica. Happy April Fools' Day. 


Aquí tienen mi traducción y, un poco más abajo, el original inglés.




Frank Drummer
                                              Edgar Lee Masters


SALIR de una celda a este lugar sombrío…
¡El fin de todo llegó a los veinticinco!
Mi lengua no lograba decir lo que me estremecía
y el pueblo me tomó por un idiota.
Pero en el principio había una visión tan nítida,
Un propósito noble y urgente aquí en mi alma
Que me impulsó a tratar de aprender de memoria
La Enciclopedia Británica.




Frank Drummer

                                              Edgar Lee Masters

OUT of a cell into this darkened space--
The end at twenty-five!
My tongue could not speak what stirred within me,
And the village thought me a fool.
Yet at the start there was a clear vision,
A high and urgent purpose in my soul
Which drove me on trying to memorize
The Encyclopedia Britannica!