Monday, April 25, 2011

No crea todo lo que lee (traducido) en El País

Osip Mandelstam
El periódico El País publica hoy, con el título "Libertad para Ai Weiwei", la columna de opinión de Salman Rushdie que apareció originalmente en The New York Times bajo el título "Dangerous Arts" hace unos días, y que ya comenté aquí.

Como recordarán, en el post "Salman Rushdie: pecadillos de omisión" de la semana pasada, critiqué una referencia que hacía el famoso novelista al destierro, prisión y muerte del poeta ruso Osip Mandelstam. Dije —y digo— que en la frase de marras era imposible hallar una sola palabra de valoración o condena, o una palabra que identificara a los culpables, de las desgracias que el régimen comunista soviético deparara a Mandelstam.

Pues bien, les tengo buenas noticias —malas, en realidad. Parece ser que en el periódico El País tienen traductores creativos, que le arreglan la plana a cualquier columnista, por muy Salman Rushdie que este sea. Si no me creen, vean cómo cambió el párrafo que criticábamos al pasar por las manos del traductor del diario español:


El párrado original dice así:
The lives of artists are more fragile than their creations. The poet Ovid was exiled by Augustus to a little hell-hole on the Black Sea called Tomis, but his poetry has outlasted the Roman Empire. Osip Mandelstam died in a Stalinist work camp, but his poetry has outlived the Soviet Union. Federico García Lorca was killed by the thugs of Spain’s Generalissimo Francisco Franco, but his poetry has survived that tyrannical regime.

Mi traducción —literal— decía:
Las vidas de los artistas son más frágiles que sus obras. El poeta Ovidio fue desterrado por Augusto a un rincón infernal del Mar Negro llamado Tomis, pero su poesía perdura mientras que el Imperio Romano desapareció. Osip Mandelstam murió en un campo de trabajo estalinista, pero su poesía ha sobrevivido a la Unión Soviética. Federico García Lorca murió a manos de los matones del generalísimo Francisco Franco de España, pero su obra sobrevivió a aquel régimen tiránico.

Pero la versión de Jesús Cuéllar Menezo, traductor de El País, es diferente:
Las vidas de los artistas son más frágiles que sus creaciones. César Augusto desterró al poeta Ovidio a un pequeño e infernal agujero del mar Negro llamado Tomis. Allí pasó el resto de sus días implorando que le dejaran volver a Roma, pero el permiso nunca llegó. La vida de Ovidio quedó así malograda, pero su poesía sobrevivió al Imperio Romano. El poeta Mandelstam fue asesinado por los verdugos soviéticos de Stalin, pero su poesía sobrevivió a la Unión Soviética. Con la vida del poeta Lorca acabaron los matones del generalísimo Franco, pero su poesía ha sobrevivido al tiránico régimen franquista.

El lector puede comprobar fácilmente que la oración destacada en amarillo no existe en el original inglés, y que la versión del Sr. Cuéllar de la oración sobre Mandelstam (destacada en azul), no tiene nada que ver con el texto original inglés. Aclaro que a mí me habría encantado que Rushdie hubiese escrito lo que Cuéllar quiere hacernos creer que escribió, pero la realidad es que no escribió nada semejante. Y es inaceptable que el traductor del periódico decida poner en boca (o en pluma, o en computadora) de Rushdie, lo que Rushdie jamás dijo. La frase italiana "traduttore, traditore" es un estereotipo, por supuesto, pero en este caso Jesús Cuéllar no hace nada por desbancarlo.

El episodio puede ser una metáfora del destino del lector de lengua española: está condenado a leer las cosas con una semana de retraso... y adulteradas por la torpeza —o la "creatividad"— de los traductores.

Como todo en esta vida, el caso podría tener una lectura muy diferente. ¿Y si el Sr. Cuéllar no hubiese adulterado nada? Porque puestos a ver, podría ser que el Sr. Cuéllar hubiese traducido el párrafo tal y como lo escribió Rushdie originalmente, y que hubiese sido algún editor de The New York Times, nostálgico admirador de Stalin (que los hay), quien hubiese alterado esa oración antes de aparecer en "The Gray Lady". Eso sería aún más divertido.

En fin, como disculpa por estos dimes y diretes superfluos, prometo un post sobre la figura de Mandelstam, un poeta que no mereció su destino horrible, ni merece tampoco que lo recordemos por su horrible destino en lugar de recordarlo por su obra espléndida.

Como detalle que de algún modo se relaciona con el parrafito este, del que ya me he ocupado en dos posts, apunto que el segundo libro de poesía de Mandelstam llevaba por título Tristia (Tristezas), el mismo título que Ovidio diera a uno de los libros que escribió en su destierro en Tomis.

Y recordemos, para terminar, aquel poema en que Mandelstam parece relacionar premonitoriamente su [futuro] exilio con el del poeta romano: "Y Ovidio, con su amor menguado/bordó a Roma con nieve en sus versos/y cantó el carro tirado por bueyes/desde los caóticos vagones de nuestros trenes."

2 comments:

  1. Ni tampoco lo que se escribe y se publica en castellano.
    Saludos.

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  2. Estimado Sr.
    Han pasado muchos meses de su crítica a mi traducción para El País, pero ahora es cuando he tenido conocimiento de ella. En lo sucesivo, le rogaría que, cuando comente trabajos ajenos, como la traducción del artículo de Ai Wei Wei ajuste más el tono. El "error" de traducción que usted indica no es tal. Mi versión del texto es fiel a lo que yo recibí, que dice: "The poet Mandelstam was murdered by Stalin’s Soviet executioners, but the poetry of Mandelstam has outlived the Soviet Union". Como usted mismo indica, aunque después de haberse despachado con el traductor, los editores o el propio autor han podido modificar el texto, sin que usted tenga conocimiento de ello.
    Atentamente,

    Jesús Cuéllar Menezo

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