Monday, March 28, 2011

La cuarta pared, esta vez en New York

En el año de gracia de 1989, mientras en Europa la libertad derribaba el Muro, en Cuba las balas derribaban a un general y a varios de sus compañeros parados frente un muro al amanecer. Por ese entonces andaba el joven dramaturgo Víctor Varela derrumbando un muro menos tangible, menos sangriento:  La cuarta pared que separa a los espectadores del escenario, a los actores de su público.

Nadie que no haya vivido en la hirviente Habana de 1989 puede imaginar la resonancia que tuvo esta obra sin palabras para una generación que vivía meciéndose entre el horror y la esperanza, en un país que una vez más se perdería la fiesta que tantos celebraban. Desde el largo y erudito artículo de Rafael Rojas en
El Caimán Barbudo, hasta la leyenda urbana que se fue tejiendo alrededor de la obra; desde sus orígenes mínimos en la sala de la casa de Víctor Varela, hasta los desnudos colectivos en que terminaron algunas puestas en escena, La cuarta pared llenó el imaginario de los que entonces pensaron que la imaginación podía realmente llegar al poder.

Cuento entre mis suertes haber visto la obra en una remota y calurosa noche de domingo, en la salita de una logia masónica de la calle Ayestarán. Recuerdo que el espectáculo comenzó tarde, y que hasta el último momento los dichosos poseedores de los boletos de entrada no estuvimos seguros de si se iba a realizar la función.


Fue sin dudas una sorpresa descubrir 
hace un par de semanas, después de veintidós años, que habría una presentación de "La cuarta pared" en New York. Leí en el blog de Víctor Varela que la obra, convertida en un espectáculo unipersonal, sería representada por Bárbara María Barrientos, una de las actrices del reparto original. Le propuse a Madelca D. entonces que fuéramos a verla, aunque pensaba que a La cuarta pared le faltarían muchos ladrillos si quedaba a cargo de una sola persona.

Anoche llegamos pues al lugar a las 7:50, con diez minutos de adelanto. El "17 Frost Theather" es un espacio alternativo del barrio de Williamsburg, en Brooklyn. A siete cuadras de allí viví mis primeros meses en New York: Williamsbrug era entonces un moridero de pandilleros y marginales, y no el barrio artístico y "cool" que es hoy, pero ese es otro cuento. 


El "17 Frost" parece ser una pequeña fábrica o almacén abandonado que consta con una precaria galería de arte al frente y una no menos precaria sala de teatro al fondo. Hacía mucho frío, a diferencia de La Habana, pero era también un anoche de domingo y la obra comenzó con más de media hora de retraso, como en aquella puesta de 1989.


Los cuarenta y tantos espectadores entramos finalmente a la salita improvisada. Una vez que se apagaron las luces, fue como si el mundo comenzara de nuevo. 


La obra, como es sabido, trata de un personaje desechado por su autor que trata de buscarse, por sí mismo, un lugar en el escenario para después intentar romper la cuarta pared que lo separa de su público. Prácticamente sin escenografía ni utilería, con un ascético uso de la luz, y sin palabras,
La cuarta pared descansa directamente sobre los hombros de sus intérpretes. Y en esta encarnación unipersonal, descansa sobre los hombros de una actriz.

Fui a ver la obra con el temor de que, convertida en un espectáculo unipersonal, sería un pálido sucedáneo de la obra original. Por suerte, estaba equivocado. La esencia de La cuarta pared está íntegra en esta versión. Bárbara Barrientos logra en una hora armar ese universo que Víctor Varela imaginó y que ella entrega al público con una intensidad y una capacidad de sugerencia que sería inútil intentar traducir en palabras. Barrientos combina el arsenal de una actriz dramática y el de un mimo con una sabiduría y un equilibrio que efectivamente derrumban la cuarta pared que la separa de sus espectadores. Víctor Varela, que, como él mismo dice, no está interesado en un teatro mimético, logra sin embargo, mediante el talento de Barrientos, una conexión con el público que rebasa lo "meramente intelectual". 


Fue una experiencia más bien efímera.
La cuarta pared se presentaba en New York por una sola vez. La buena noticia fue constatar que Víctor Varela sigue poseyendo el toque de demiurgo que cambió el teatro cubano hace veintitantos años, y que Bárbara Barrientos es una actriz que nadie en su sano juicio debería perder la oportunidad de ver mientras inventa el mundo sobre un escenario totalmente negro y con la ayuda de una muñeca, una maleta y una bolsa de basura.

Post Data: 
Al final de la obra, la actriz Bárbara Barrientos, al traspasar la cuarta pared y confundirse con el público, vino a quedar sentada en mi regazo, e invitó a Madelca D. a unirse a ella en el escenario. Como para que no nos quedaran dudas de que los muros también están a merced de la imaginación.


Fotos de La cuarta pared en New York 





La cuarta pared. Bárbara Barrientos. ©2011 Tersites Domilo



Bárbara Barrientos. ©2011 Tersites Domilo

Bárbara Barrientos. ©2011 Tersites Domilo

10 comments:

  1. Gracias, Tersites, por la crónica tan personal. Por las fotos.
    Buenos días, en Buenos Aires.

    ReplyDelete
  2. Me alegra ésta noticia. Gracias. Le di link en mi blog.

    ReplyDelete
  3. Muy linda cronica y monton de recuerdos. Gracias

    ReplyDelete
  4. asi es. muchos recuerdos. en esa misma salita la vi yo. todavia puedo acordarme varios de los amigos, y un par de ellos, hoy no tan amigos, con quienes fui a verla. ;0
    inge

    ReplyDelete
  5. Zoe: Gracias por tus visitas constantes, tus comentarios, tu ánimo.
    Luis: Ya ves, tengo que usar 800 palabras cuando tú logras decir las cosas mucho mejor con 120. Gracias por pasar, comentar, enlazar y divulgar este post como lo has hecho.
    Rafael: Lo mismo te digo. Es un privilegio que pases por aquí. Y gracias por Los lirios del jardín. Un abrazo.
    Inge: Ya te haré el cuento de lo que me pasó a mí esa noche. Gracias por leer, pero preferiría que escribieras. Abrazo.

    Gracias a todos.

    Tersites

    ReplyDelete
  6. Magnifíca cronica, ¡excelente!
    Estuve allí en la noche del Domingo, fue sin dudas una maravillosa experiencia para mi, ya que cuando surgió La cuarta pared en La Habana, ya yo vivía en Nueva York hacia 9 años.
    Mil gracias a Víctor, por habernos dado la oportunidad de disfrutar de esta fantastica obra, aquí, en la ciudad insomne y a la gran actriz Bárbara Barrientos por su suprema actuación.
    Y como bien dijo una espectadora en uno de sus comentarios, despues de la obra: Es muy difícil que a uno le impresione algo, cuando haz vivido por tanto tiempo en esta ciudad y La cuarta pared, nos impresionó a todos.
    Saludos,
    Rolando Pulido

    ReplyDelete
  7. ¡¡¡Qué bueno, Víctor, te largaste a la conquista de NY!!! ¡¡¡Te deseo el éxito y el reconocimiento que te merecés, por ser un maestro que abre caminos donquiera que estés!!! Un Abrazo Inmenso. Ana de Argentina

    ReplyDelete
  8. ¡¡¡Qué bueno sería que la hicieran en Argentina!!! ¡¡¡Cruzaré los dedos a ver si se dá!!! Besos. Ana

    ReplyDelete
  9. Excelente cronica y muy buenas fotos. Me encantaria ver otra obra de Victor Varela que no sea la Cuarta Pared, que tuve la oportunidad de ver en la Habana y que siento haber perdido en NY. Me parece un excelente dramaturgo...

    ReplyDelete
  10. Que buena descripción de la obra. Tuve la oportunidad de verla cuando estuvo en Buenos Aires y tuvo un impacto tremendo en mi. No sé en qué año fué, creo que por el 98. Hoy 2014 se me ocurrió buscarla en google y me encuentro con que estuvo en Nueva York, donde viví 10 años! y no me enteré porque ya me había vuelto. Una obra magnífica!

    ReplyDelete