Fue en el verano o el otoño de 1984. El padre Juan de Dios —ese que hoy es obispo y celebró ayer la misa de cuerpo presente por Oswaldo Payá—, eligió a varias personas para preparar un documento que resumiera lo dicho por los católicos habaneros durante los meses anteriores en decenas de reuniones preparatorias al Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC). La comisión estaba formada por dos sacerdotes —Juan de Dios y el padre René Ruiz— y cuatro laicos: Oswaldo Payá, Ofelia Acevedo, Gustavo Andújar y este escribano.
Durante varios meses nos reunimos dos o tres veces por semana en la Iglesia de San Juan de Letrán. El padre Yeyo, hijo de un antiguo chef del Habana Hilton y párroco de la iglesia, no paraba de quejarse de nuestras reuniones (¿en broma o en serio?), pero nos preparaba meriendas y cenas exquisitas con las antiguas recetas de su padre.
Oswaldo tenía treinta y dos años y la voz nasal que después todo el mundo escucharía, y usaba unas camisitas Yumurí y unos pantalones muy cheos, y daba la impresión de que nada de eso le importaba en lo más mínimo. Ofelita —todos la llamábamos así— tenía los ojos de Bambi y la piel de Isabella Rossellini: era de una belleza que cortaba el aliento. Su delicadeza escondía el inmenso coraje que demostraría luego tantas veces, y podía decir cosas que también te cortaban el aliento. Es de esas mujeres que cuando entra a una habitación los hombres bajan la voz y se arreglan la camisa.
En los recesos y las sobremesas de esos meses tuve decenas de conversaciones con Oswaldo. Hablábamos del tema que nos ocupaba (el ENEC), por supuesto, pero también de Polonia, de Lech Walesa, del destino de Cuba, de los presos políticos, de Valladares que se había casado con una prima de Oswaldo... Coincidíamos en que el comunismo era un disparate perverso, pero yo pensaba que era inamovible. Oswaldo Payá no: él fue la primera persona que me dijo, con aboluta convicción, que el comunismo era superable y que había que hacer algo por salvar a Cuba del desastre. Le dije que me parecía un iluso. La historia, para alegría infinita de ambos, se encargaría de darle la razón a Oswaldo.
Pero lo que me fascinó fue su jovialidad y su hombría de bien. Oswaldo era el tipo que uno elegiría para ir a ver un partido de pelota o a una guerra sin esperanza. Con él sabías siempre a quién tenías a tu lado. Y me imagino que fue eso lo que vio Ofelita con esos ojos suyos hoy náufragos de lágrimas, pues poco después se hicieron novios. No se debió enamorar de sus camisitas Yumurí y su peinado de los años cincuenta, pero sí de su capacidad de imaginar un destino mejor y su valor para buscarlo.
En la parroquia del Cerro, donde practicó su fe toda la vida, se casaron en 1986. Recuerdo que en lugar de entrar a la iglesia con la Marcha Nupcial de todas las bodas, eligieron un canto litúrgico: "Pueblo de reyes". Recuerdo la iglesia repleta, como hoy, pero desbordante de alegría. Porque aquel día, como en las películas, el muchacho díscolo había conquistado a la chica más bella de la escuela.
Años después, en 1991, coincidimos en la "Primera Jornada Social", un evento de laicos católicos organizado por Dagoberto Valdés. Hacía tiempo que no veía a Oswaldo, quien era ya en ese entonces un disidente conocido y perseguido. A la hora del almuerzo, cuando me acerqué a su mesa, Oswaldo, en tono de sorna, le decía a alguien: "No te sientes a mi lado que te comprometo". Alzó entonces la vista, me vio, se echó a reír y me dijo: "Ven, siéntate aquí, que tú ya no te redimes ni con un milagro". Y fue como si no hubiese pasado ni un instante desde nuestras conversaciones en San Juan de Letrán. Pocos meses después salí de Cuba: no nos volvimos a ver.
La muerte de Oswaldo Payá es un hecho desolador para su familia, sus amigos y sus colegas, pero es un desastre para su patria. Su valor, su talento político y su coherencia son siempre preciosos, pero más aún en un país carcomido en su esencia vital. Que Dios ayude a su esposa y a sus hijos, que en estos días nos han dado una lección de entereza y dignidad en medio de la tragedia. Que Dios nos ayude a todos, porque en cierta medida, a todos nos tocará pagar el precio de su ausencia.
Tuesday, July 24, 2012
Saturday, July 21, 2012
Frank Guiller: el cristal con que se mira
Frank Guiller (FG) usa unas gafas que debe haber heredado de algún viceministro de agricultura soviético de los años setenta. Y ahí debe estar la clave de su secreto.
He visto a FG una sola vez. Le dije que me gustaban las fotos que cuelga en Facebook, que me gustaban muchísimo. Me aseguró que esas fotos eran un intento de desmitificar al fotógrafo. Le dije que en ese caso el resultado había sido un rotundo fracaso, pues sus fotos solo alimentan el mito. Me parece que no le importó que le dijera ninguna de las dos cosas, pero no me atrevería a asegurarlo: uno no le ve la cara a FG detrás de esas gafas moscovitas que podrían tener un área más grande que cualquiera de las tres repúblicas del Báltico.
El hecho es que las fotos que cuelga en Facebook me han sorprendido cada día por casi seis meses. Uno se pregunta cómo demonios alguien puede hallar, divisar, reconocer y captar en su cámara tantos rostros horripilantes, bellos, repulsivos, desolados o alucinados como lo hace cada semana FG.
Se lo dije en cuanto me lo presentaron: "¿Cómo puedes hallar todos esos rostros en las calles de New York? Yo camino al menos diez cuadras en Midtown cada día y no veo ni la décima parte de los que tú descubres." Me dijo que debía ir al Downtown, que allí sí pululaban las mujeres del Renacimiento y los iluminados del Medioevo y los desesperados del siglo XXI. Bueno, pensé, ¿se creerá este tipo que nunca he ido al Downtown? Tuve la sensación de que me estaba mintiendo.
Y no son solo los rostros. Cada escena que retrata Frank Guiller, cada calle, cada semáforo parece ser un trozo de una futura nostalgia. Es como si pudieras oler los pretzels quemados de los carritos ambulantes y escuchar la sirena del carro de bomberos y sudar el calor de este julio tropical en los senos de esa muchacha; y saber exactamente lo que vas a sentir cuando veas esas fotos de aquí a veinte años.
Y no son solo los rostros y las escenas; es también el instinto con que elige los filtros, los colores o la manipulación demoniaca a la que somete cada foto. FG sabe la intensidad de luz y la coloración exactas del aburrimiento, la lujuria, el cansancio, la tristeza y otros cincuenta y tres sentimientos humanos. Y lo demuestra cada día con una, cinco o diecisiete fotos.
Estoy convencido de que el tipo nos engaña. Sus fotos no pueden ser obra de una sola persona. Nadie puede encontrar tanta gente y tantos lentes, y tantos filtros y tantas muchachas lunáticas. Mi teoría es esta: Frank Guiller debe ser en realidad el hijo del viceministro de agricultura soviético que fue el dueño original de sus gafas. Sospecho que aprendió a hablar español de Centro Habana para despistar, pero que tendrá los dineros mal habidos de su padre en alguna cuenta secreta. Con ese dinero probablemente le paga a una docena fotógrados —mercenarios exsoviéticos de Brighton Beach— para que cada día salgan a la calle a tomar cientos de fotos que le entregan en la tarde y entre las que él selecciona las mejores y las cuelga al otro día en Facebook. Y usa esas gafas totalitarias como un camuflaje tras el que esconde su tremebunda historia.
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| Frank Guiller |
Nota: Todas las fotos de este post fueron tomadas de la página de Facebook de su autor, Frank Guiller, quien tuvo la generosidad de permitirme usarlas.
Monday, July 16, 2012
José Martí le tenía pavor a la moringa (probablemente)
| Ómnibus tirado por caballos. Foto tomada del sitio Chron.com |
Moringa.—N. s. f.—Ente fantástico o coco, con cuyo nombre se atemoriza a los niños en la parte oriental. Ahí viene la moringa.
Pensé entonces que Martí tenía nueve años cuando se publicó esta edición, y me pregunté si, a pesar de vivir en La Habana y no en "la parte oriental", doña Leonor le habría dicho alguna vez a José Julián esa frase ("Ahí viene la moringa") para que se durmiera o hiciera las tareas de matemáticas.
Y en la página 120 hallé esta otra definición que no olvidaré jamás... o hasta que el Alzheimer nos separe (a mí y a mi memoria):
Guagua.—N. s. f.—Voz ind.—Introducida hace poco tiempo; pero tan generalizada que todo el mundo la usa aplicándola a cualquiera cosa que no cuesta dinero ni trabajo, o de precio baritísimo, y cuando se espresa en modo adverbial De Guagua, aumenta la significación como absolutamente de valde, sin costo ni trabajo alguno. [...] || Guagua.— N. s. f.—Especie de coche u ómnibus usados en la Habana para viajar a los suborbios por un estipendio tan barato que le ha merecido la aplicación de aquella palabra, o quizá por la Inglesa Wagon.
Y pensé entonces que el Apóstol, además de temer a la moringa en su infancia, probablemente también sintió en la adolescencia el horror que han provocado siempre las guaguas habaneras, y que yo hasta ese instante no puede imaginar que Martí hubiese conocido.
Pero de todas las definiciones que he encontrado en el Diccionario provincial casi-razonado de Pichardo, ninguna me ha gustado tanto como la del adjetivo "ético". ¿Qué entendían los habaneros del siglo XIX por "ético"?
Ético, ca.—N. adj.—vulgar—Tísico -ca. De aquí el verbo recíproco Eticarse o Estar picado de ético, esto es, declararse la tisis en una persona. Pasado, pasadito. Ya sin remedio o esperanza.
Así es, para el cubano del siglo XIX (¿Solo el del siglo XIX?) ético quería decir "ya sin remedio o esperanza". Y pensé que el Apóstol, de cuerpo pequeño y enjuto, habrá sido considerado por sus vecinos como un tipo ético, pero no por las mismas razones que uno se imagina.
Hace exactamente un siglo y medio, cuando se publicó la tercera edición del Diccionario de Pichardo que he leído, en esa Isla la gente se movía en carros tirados por caballos, los niños le tenían miedo a la moringa y ser ético significaba estar enfermo. Ojalá que el Diccionario de Pichardo, aunque es una lectura interesantísima, sea para nosotros cada vez más obsoleto.
Friday, July 13, 2012
Rafael López Ramos: las bodas del deseo
El domingo 7 de julio, Rafael López Ramos inauguró su exposición Wonderland en la galería 17 Frost, que se encuentra en 17 Frost Street, Brooklyn, NY. La exposición se exhibirá hasta el 25 de agosto. Para verla, se debe hacer una cita previa llamando al (718) 902-5714 o enviando un mensaje a esta dirección de correo electrónico: 17frost@gmail.com
| Obra de Rafael López Ramos |
Este domingo, el pintor Rafael López Ramos (RLR) inauguró una exposición de sus obras recientes en Brooklyn. La galería se llama 17 Frost, pero el domingo allí no había escarcha sino un calor de 90 grados a la luz de la luna. Será por eso que todas las mujeres de los cuadros de RLR andaban desnudas. Será por eso también que 17 Frost no tiene cielo raso y mostraba una vigas tan desnudas como las mujeres de la pared. O bien pudiera ser que RLR, que parece llevar su mundo en los bolsillos, hubiese traído el calor de Miami a Williamsburg, que es un barrio usualmente tan cool...
| Obra de Rafael López Ramos |
El hecho es que en esos cuadros pululan latas de cerveza y jevitas en traje de Eva, envases plásticos y nenitas en cueros, fotos de carros y tetas al aire, piezas de cafetera y vaginas sonrientes, volantes de autos y más teticas frescas aún... En fin, "entartete Kunst", diría el cojo Pepe Goebbels; "decadencia burguesa", diría Pepe Stalin; "jueguitos de mercadeo", diría cualquier Pepe Pérez.
Aunque es hecho conocido que alguna vez jugó a la pelota, no me parece que RLR esté jugando ahora a nada con sus niñas en pelotas. Tras una hora mirando esos cuadros uno se lleva la impresión de que RLR juega a la verdad, como se decía antes cuando la gente apostaba el dinero del almuerzo en un partido de dominó. Y eso que la verdad ya no es ni la sombra de lo que era antes.
Lo que parece compulsar a RLR es la instrumentalización del cuerpo femenino, sí, pero más aún, del deseo mismo. Esa instrumentalización se puede expresar como pornografía, pero que no se limita a la libido. Mickey Mouse tentado por un billete de un millón es una metáfora de la perversión de un deseo infantil, o de la no menos perversa infantilización de ciertos deseos; y la superposición de un abridor de cerveza a los aviones de guerra sugiere la rebeldía adolescente reempacada como jingoísmo.
| 17 Frost. 7 de julio de 2012, a las 11:00 p.m. |
RLR arma ese discurso en grandes lienzos igual que en esas obras de pequeño formato irregular que él llama POLIsexyGONS. (Uno de los tres conjuntos de obras que formaban parte de la exposición.) En esa serie, el abandono de la forma rectangular no parece un acto de rebeldía sino de resignación ante la adulteración que sufre cualquier cosa para convertirse en pieza de trueque. No hay en esas obras pequeñas otro alarde que el de la disciplina y la mesura. La impresión que se lleva el espectador es que RLR sabe exactamente lo que quiere decir, y cómo decirlo. Su pasión no parece rebajarse a la ansiedad, a la tentación del showman.
Si el dinero es la enajenación del trabajo, podríamos decir que la propaganda es la enajenación del deseo. Viendo esos cuadros de RLR uno recuerda los versos de Ernesto Cardenal: "Hemos deseado siempre más allá de lo deseado / Somos Somozas deseando más y más haciendas / More More More / y no sólo más, también algo 'diferente' / Las bodas del deseo / el coito de la volición perfecta / es el acto de la muerte". Y algo de muerte hay en esos cuerpos desnudos metidos en latas y envases de conservas; y en ese Mickey Mouse que, concentrado en el billete, no ve la ratonera. Esa misma ratonera que RLR parece ver —y mostrarnos— con perfecta nitidez.
| Obra de Rafael López Ramos |
Wednesday, July 4, 2012
4 de julio: día de la independencia... ¿de Cuba?
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| Anuncio comercial cubano, 1907 |
La primera declaración de independencia de Cuba no fue el 10 de octubre de 1868 (como nos enseñaron en la escuela), sino diecisiete años antes, en 1851. Los camagüeyanos Joaquín de Agüero Agüero, Francisco Agüero Estrada y Ubaldo Arteaga Piña, cometieron un error que a la larga sería fatal para su gloria: decidieron declarar la independencia de la Isla el 4 de julio, emulando a las Trece Colonias del norte. Las luchas independentistas cubanas del resto de siglo XIX estarían frecuentemente matrimoniadas con el anexionismo, vergüenza familiar que intentamos esconder los cubanos en la trastienda de nuestra historiografía —junto con la abuela negra de Luis Carbonell. La progresiva separación de anexionismo e independentismo fue quizás la causa de que nuestros historiadores, con una mojigatería que siempre ha seguido acrecentándose, prefirieran olvidar aquella fecha que —aun avalada por una declaración de independencia—, apuntaba al norte en el calendario.
A 161 años de su publicación, el Manifiesto a los habitantes de la isla de Cuba y proclamación de su independencia merece ser releído. Lo he saboreado con curiosidad y asombro entre esas "cubanerías" a las que, como he dicho en el post anterior, estoy dedicado en estos días. Quien quiera conocerlo en su totalidad, puede consultar el libro Cuba y su gobierno, de Pedro José Guiteras, publicado en Inglaterra en 1853. Pero aquí les van algunos fragmentos que podría ser interesante releer en un día como hoy. ¡Feliz 4 de julio a todos!
La razón humana se rebela contra la idea de que puede prolongarse, indefinidamente, la situación social y política de un pueblo en que el hombre, destituido de derechos y garantías, sin seguridad en su persona ni en sus intereses, sin goces en lo presente, sin esperanzas para el porvenir, vive solo por la voluntad y bajo las condiciones que quieren imponerle todos y cada uno de sus tiranos. Una vil calumnia, la cita de un procesado, la sospecha de un mandarín, la palabra sorprendida en el santuario de la familia, o la fé violada de una carta, son méritos sobrados para arrancar á un hombre de sus hogares y lanzarle á morir de miseria y desesperacion á suelo estraño; sino es que se le somete á las insultantes fórmulas de un tribunal bárbaro y arbitrario, donde sus mismos perseguidores son los jueces que le condenan y donde en vez de justificarsele el delito se le exige que pruebe su inocencia. Tan violenta situación hace ya muchos años que Cuba la soporta, y lejos de prometerse algun remedio, cada día adquiere nuevas pruebas de que el estravío de su Metrópoli, y la ferocidad de sus gobernantes, no concederan treguas ni descanso hasta verla reducida á un inmenso presidio, donde haya un guardián para cada cubano y éste tenga que pagarlo para que lo mande. [...]
Desengáñese el Gobierno del poder de sus bayonetas y de la eficacia de todos los medios que ha inventado para oprimirnos y espiarnos. A la faz de sus mismas autoridades, á la vista de los esbirros que nos cercan; el día que nos hemos resuelto á recobrar nuestros derechos y á romper por la fuerza nuestras cadenas, nada nos ha impedido reunimos, combinar el plan de nuestra revolución, y el grito de Libertad é Independencia resonará desde la punta de Maisí al cabo de San Antonio.
El mundo se negaría á creer la historia de las horrendas iniquidades que en Cuba se han perpetrado, y considerará con razón, que si ha habido monstruos capaces de cometerlas, no es concebible que hubiese hombres que por tan largo tiempo se resignasen á soportarlas. [...]
Joaquín de Agüero Agüero, Francisco Agüero y Estrada y Ubaldo Arteaga Piña
4 de julio de 1851
Puerto Píncipe, Cuba
Puerto Píncipe, Cuba
Saturday, June 30, 2012
Cubanerías
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| Anuncio comercial cubano de 1908 |
Diario de soldado
Fermín Valdés Domínguez
La ignorancia también tiene su premio. (Todo en la vida tiene su premio, menos trabajar.) Un buen día alguien te recomienda un libro de un autor del que nunca habías oído hablar (porque uno practica más la pereza que la lectura), y lo lees y te gusta, y piensas con ilusión que hay otros cinco libros del tipo que no has leído. Pero es mejor cuando te pasa con un país del que nunca habías oído hablar, porque cabe la posibilidad de que haya más de cinco libros. Y eso es lo que me ha pasado.
Un par de amigos me han estado hablando de Cuba, o de ese país que se llamaba Cuba y que en el siglo XIX quedaba en el Caribe y estaba tratando de decidir si quería ser colonia española, finca americana o república bananera (sin gracia pero sin amo). Contra todos los pronósticos, resulta que era un país interesante. Ya sé que lo saben, por supuesto, pero yo lo acabo de descubrir. Y estoy más intrigado que un boliviano que prueba por primera vez agua salada.
De modo que llevo varias semanas leyendo (lo que se puede leer en el viaje al trabajo) algunos libros de la segunda mitad del XIX y principios de la república. Como se sabe, la historia que se enseña en la escuela tiene dos propósitos: "acomodar" los hechos del pasado a la ideología oficial del momento, y hacer que la historia del país parezca tan aburrida que nadie se interese en seguir leyendo. Todos los gobiernos hacen eso, pero los gobiernos totalitarios lo hacen con mucho más "talento".
Y luego se entera uno de que con Esteban Bellán —primer latino en las Grandes Ligas y "padre del beisbol cubano"— no se podía hablar más que de pelota y de faldas, que los próceres del 68 dejaban a la esposa en casa y se iban a la manigua con las queridas, que Juan Gualberto Gómez y Rafael Montoro eran duelistas consumados, que el 10 de octubre no fue el primer "grito" de independencia, que la esposa del Apóstol "era un plomo", que Máximo Gómez y Estrada Palma se declararon anexionistas en una cena en New York en 1899, que en 1890 Luisa "la Polla" deleitaba al público habanero con el baile del papalote en el teatro Cervantes (solo para caballeros), que en Cuba, a diferencia de otros países, el sable de duelo se podía afilar por el filo y el contrafilo, que la Constitución de Guáimaro no fue la primera, que la primera "peña" beisbolera del Parque Central data del siglo XIX, y que nuestro primer feminista fue el anexionista más convencido e ilustrado que ha tenido Cuba. Y confieso que todas esas son "noticias frescas" para mí.
Llevo casi un mes sin colgar nada en este blog a causa de problemas estomacales. (Y por "problemas estomacales" quiero decir que he estado dedicado a tareas encaminadas a llenar el estómago propio y el de los otros habitantes de esta casa.) Pero si el tiempo y el estómago lo permiten, comentaré en próximos posts esas lecturas recientes. Y volveré al tema de "la reconciliación", aunque sea "un plomo", como dicen las malas lenguas que fue doña Carmen Zayas Bazán, a quien Dios tenga en la gloria.
Saturday, June 2, 2012
¿Reconciliación sin ruptura?
There can be no reconciliation, Stephen said, if there has not been a sundering.
Ulysses, James Joyce
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| La reconciliación de Jacob y Esaú. Rubens, 1624 |
Es recurso manido en las comedias de TV, pero en la vida real resulta mucho menos gracioso: el mal entendido que se produce cuando dos personas que creen estar hablando de lo mismo —porque usan las mismas palabras—, en realidad piensan en cosas muy diferentes. Con la reconciliación pasa algo así: todo el mundo habla de ella, pero es difícil saber qué piensa cada cual al pronunciar esa palabra. ¿De qué habla la gente cuando habla de reconciliación? No lo sé, pero intentaré aclarar lo que me pasa a mí por la cabeza cuando digo la palabra.
Reconciliación es una palabra de sabor religioso y asumo que la idea que tengo de ella, como de tantas cosas, viene de la Iglesia católica. ¿Cuál es el concepto católico de reconciliación? Para saberlo, podríamos empezar por ver lo que han dicho sobre el asunto el papa actual y su ilustre predecesor. En su exhortación apostólica sobre África, titulada Africae munus, y publicada el 19 de noviembre pasado, Su Santidad Benedicto XVI afirma:
En efecto, sólo una auténtica reconciliación engendra una paz duradera en la sociedad. [...] Para llegar a ser efectiva, esta reconciliación deberá ir acompañada de un gesto valiente y honrado: buscar a los responsables de esos conflictos, de los que han ordenado los crímenes y se han entregado a toda clase de componendas, determinando su responsabilidad. Las víctimas tienen derecho a la verdad y a la justicia. Es importante actualmente y para el futuro purificar la memoria para construir una sociedad mejor en la que estas tragedias no se vuelvan a repetir.
Años antes, a pocos meses del 11 de septiembre, el papa Juan Pablo II, en su mensaje de la XXXV Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 2002, titulado No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón, afirma:
Pero ¿cómo se puede hablar, en las circunstancias actuales, de justicia y, al mismo tiempo, de perdón como fuentes y condiciones de la paz? Mi respuesta es que se puede y se debe hablar de ello a pesar de la dificultad que comporta, entre otros motivos, porque se tiende a pensar en la justicia y en el perdón en términos alternativos. Pero el perdón se opone al rencor y a la venganza, no a la justicia. [...] El perdón en modo alguno se contrapone a la justicia, porque no consiste en inhibirse ante las legítimas exigencias de reparación del orden violado.De modo que —según lo veo—, estas son las premisas para que sea posible la reconciliación:
1. La primera y más obvia es la que señala Stephen Dedalus en el Ulysses: para que haya reconciliación debe haber sucedido una ruptura que la cause. Por tanto, se debe identificar esa ruptura. No se puede hablar de reconciliación en el vacío sin saber por qué —y con quién— debemos reconciliarnos. Hay muchos caminos que llevan a la reconciliación, pero pretender que "aquí no ha pasado nada" no es uno de ellos.
2. La causa de la ruptura debe haber cesado. Sobre este tema volveré en próximos posts pero, de momento, fíjese el lector que el papa Benedicto XVI habla de los conflictos en pasado. La razón es evidente: nadie le sugeriría a una mujer abusada que se reconciliara con el marido abusador antes de que este deje de pegarle. La injusticia que causa la ruptura debe cesar —aunque queden sus consecuencias— para que sea posible la reconciliación.
3. La justicia y el perdón no son términos alternativos, dice Juan Pablo II. Es falso identificar la reconciliación con la renuncia de la víctima al reclamo de sus derechos. Como es ilusorio pensar que sin renunciar al odio y a la venganza sea posible reconciliarse. Ambos papas lo dejan claro en sus textos, y la razón nos dice además que se trata de una de esas "verdades evidentes".
4. La reconciliación, como señala el papa Benedicto XVI, no puede suponer la inmunidad de los causantes del conflicto ni su derecho a seguir cometiendo las injusticias que hacen necesaria esta reconciliación. Hay que desterrar el rencor y la venganza, nos dice Juan Pablo II, pero no el deseo de justicia.
La reconciliación no se puede alcanzar sin una buena dosis de perdón, entre otras razones porque la justicia humana no es perfecta. La reconciliación requiere la renuncia a la venganza a nivel social y personal. Al mismo tiempo, la reconciliación no puede ser una "meta" que se imponga a una de las partes; ni el camino de la reconciliación consiste en aceptar una situación de injusticia como normal; ni la reconciliación se puede alcanzar pidiendo a los que no tienen poder que renuncien a reclamar los derechos que les han sido usurpados por los poderosos. Se trata de un proceso espinoso y complicado que requiere la voluntad de ambas partes, responsabilidad, decencia y un poco de suerte. No "un poco": mucha suerte.
Tuesday, May 29, 2012
Ernest Hemingway y Nicole Kidman: desnudos en el Spoon River
Anoche vi el estreno de "Hemingway & Gellhorn", la película de HBO sobre los amores de Papa y Marty durante la Guerra Civil española y durante la guerra incivil que después lucharon uno contra el otro. Hemingway debió ser un tipo absolutamente insufrible: de eso no tienen duda ni siquiera los que releen con devoción (como este servidor) lo mejor de su obra e incluso algunos de los textos donde su famoso detector de mierda se le había descompuesto. Pero que fuera insoportable no estorba para leerlo. Ahora bien, si Papa era un tipo tan encartonado como nos sugieren las películas recientes (esta de anoche y la de Woody Allen hace unos meses), uno no logra explicarse qué podría haber inspirado a Ava Gardner a bañarse desnuda en su piscina de San Francisco de Paula.
Y hablando de bellezas desnudas, ni siquiera la repetida presencia de los senos de Nicole Kidman, ni sus ojos de pantera en celo, logran salvar esta película que a ratos parece filmada en Instagram como mendigando la caridad de nuestra nostalgia. Martha Gellhorn, cuya figura intenta rescatar la película, aparece más veces desnuda en la cama con Hemingway que vestida ante la máquina de escribir. ¿De qué valen entonces esas tomas de una Martha envejecida aclarándole al espectador que ella es ella y no la mujercita de Papa? Suena tan falso como ese Hemingway que explica su supuesta invención del daiquirí en un Tropicana de cartón tabla o el Hemingway que parafrasea The Old Man and the Sea avant la lettre para describir a su mujer lo que piensa de la victoria de Franco. Los realizadores se enfrentaron a un dilema que les resultó insalvable: hacer de Martha Gellhorn el centro de la historia o rociarla de arriba abajo con el daiquirí de Hemingway para que el bar tuviera más clientela. Y esa guerra la pierde la película, como perdieron Martha y Ernest la guerra de su matrimonio.
Pues bien, a lo que íbamos.... Para resarcirme de esas dos horas, terminé la traducción de un poema que trata sobre otro matrimonio bélico: el de Ollie y Fletcher McGee, según lo cuenta Edgar Lee Master en su Spoon River Anthology. Pensé que este poema podría explicar mejor el recuerdo que Martha Gelhorn tenía de Hemingway que esa película inyectada de botox como el rostro antes perfecto de Nicole Kidman. Aquí tienen la traducción.
Ollie McGee
¿Han visto caminando por las calles del pueblo
a un hombre siempre cabizbajo y de rostro malicento?
Ese es mi marido que, con secreta crueldad
Jamás manifiesta, me robó mi juventud y mi belleza;
Hasta que finalmente, arrugada y con los dientes amarillos
Y con el orgullo roto y abyecta sumisión,
Me hundí en la fosa.
Pero, ¿qué creen ustedes que roe el corazón de mi marido?
El rostro que alguna vez yo fui, ¡el rostro en que me convirtió!
Eso lo está arrastrando a este sitio donde yago.
Mi muerte, entonces, ha sido mi venganza.
Edgar Lee Masters
Ollie McGee
HAVE you seen walking through the village
A man with downcast eyes and haggard face?
That is my husband who, by secret cruelty
Never to be told, robbed me of my youth and my beauty;
Till at last, wrinkled and with yellow teeth,
And with broken pride and shameful humility,
I sank into the grave.
But what think you gnaws at my husband’s heart?
The face of what I was, the face of what he made me!
These are driving him to the place where I lie.
In death, therefore, I am avenged.
Edgar Lee Masters
[Poemas de la Spoon River Anthology que he traducido y colgado aquí anteriormente: Hare Drummer, Frank Drummer, Harry Wilmans, Walter Simmons, Cassius Hueffer, Lucinda Matlock, Benjamin Pantier, la Sra. Pantier]
[Poemas de la Spoon River Anthology que he traducido y colgado aquí anteriormente: Hare Drummer, Frank Drummer, Harry Wilmans, Walter Simmons, Cassius Hueffer, Lucinda Matlock, Benjamin Pantier, la Sra. Pantier]
Sunday, May 20, 2012
Un espléndido futuro: profecía del 20 de mayo
El titular de The New York Times del 25 de marzo de 1902 parece obra de un adivino con macabro sentido del humor: "Presidente electo Palma lleno de esperanza / Un futuro espléndido le espera a Cuba independiente, piensa él."
"Piensa él", lo cree, lo sueña. Un futuro espléndido, dice. Por supuesto, Mr. Palma, por supuesto. Espléndido, quién lo duda.
El buen señor ha sido elegido presidente de Cuba a distancia. Máximo Gómez, hombre de inescrutables lealtades, le había hecho la campaña. El viejo Gómez, siempre haciéndoles campañas —guerreras o presidenciales— a cubanos más o menos indolentes. Y después se quejan los cubanos de que tuviera malas pulgas. El hombre en quien Martí veía anhelos dictatoriales mendigando votos para un señor de bigote amazónico que hace 27 años que no pone un pie en Cuba. Un futuro espléndido, cómo no.
Estrada Palma, con el pellejo amoratado por los largos inviernos de Central Valley, ha preferido esperar hasta el último momento para regresar al país que le entregan ahora como la charola de la abuela que ningún nieto quiere realmente llevarse a casa. Ha esperado, con su mujer hondureña y sus hijos gringos, y con su no menos gringo pasaporte, a que Gómez le gane guerra y elecciones. Y ahora va a volver. Y el futuro le parece espléndido. El futuro de un país del que no tiene la menor idea. Y es que no hay nada como la ignorancia para ser optimista.
Durante los últimos años, más allá del viajecito a New York que daba Estrada Palma cada 10 de octubre para hacerle el prólogo a Martí en el Hardman Hall, ¿cuál habrá sido su relación con esa isla por la que alguna vez guerreó con valor? Pero ahora vuelve, optimista, a presidirla.
Hace hoy 110 años que tomó posesión de su cargo. La historia dice que fue tímido y honrado al ejercerlo, como un maestro de escuela de Central Valley. El futuro, que ahora es nuestro pasado, no fue tan espléndido como esperaba. ¿Lo esperaba o era lo que tenía que decirle al periodista en aquella tarde de 1902? No importa. Lo que importa es que el asunto no resultó ser tan espléndido. Y sin embargo...
Aquel país que estrenó hace hoy 110 años tenía un futuro espléndido... al menos en la imaginación de los que fueron construyéndolo piedra a piedra y de los millones que fueron desde Cantón o Haití, de las Islas Canarias, de Polonia o el Líbano o Galicia, convencidos de que el futuro sería espléndido, un futuro que cada cual arreglaba a su manera, porque espléndido, como casi todas las palabras, tiene un sabor distinto en cada boca. Y finalmente Estrada Palma tuvo su estatua, mirando a una avenida espléndida, con una muchacha hermosa a sus pies, lista para escuchar con oídos de mármol cada palabra de aquel profeta ingenuo.
Luego llegaron otros que iban a construir un futuro luminoso y uniforme. Y comenzaron por arrancar de cuajo la estatua de don Tomás, que era un insoportable monumento a la mesura y la ingenuidad. Quedaron sólo los pies de nuestro tímido Ozymandias.
Uno se burla ahora del pobre Estrada Palma, de su traje de agente de pompas fúnebres, de su ilusión infantil, de su bigote, de sus zapatos huérfanos. Pero lo cierto es que hoy, en esa misma isla, el único futuro espléndido que la gente logra imaginar es poder largarse. Largarse a Cantón o Haití, a las Islas Canarias, a Polonia o al Líbano o a Galicia, pero largarse a un lugar donde uno pueda ser ingenuo, aunque en el fondo sepa que ningún futuro es espléndido. Tendría que ocurrírsele a alguien buscar esa estatua, donde quiera que esté, y ponerla de nuevo sobre sus pies destrozados, y tratar de comenzar de nuevo con la misma ingenuidad alelada que estrenó don Tomás Estrada Palma hace hoy 110 años y una eternidad.
"Piensa él", lo cree, lo sueña. Un futuro espléndido, dice. Por supuesto, Mr. Palma, por supuesto. Espléndido, quién lo duda.
El buen señor ha sido elegido presidente de Cuba a distancia. Máximo Gómez, hombre de inescrutables lealtades, le había hecho la campaña. El viejo Gómez, siempre haciéndoles campañas —guerreras o presidenciales— a cubanos más o menos indolentes. Y después se quejan los cubanos de que tuviera malas pulgas. El hombre en quien Martí veía anhelos dictatoriales mendigando votos para un señor de bigote amazónico que hace 27 años que no pone un pie en Cuba. Un futuro espléndido, cómo no.
Estrada Palma, con el pellejo amoratado por los largos inviernos de Central Valley, ha preferido esperar hasta el último momento para regresar al país que le entregan ahora como la charola de la abuela que ningún nieto quiere realmente llevarse a casa. Ha esperado, con su mujer hondureña y sus hijos gringos, y con su no menos gringo pasaporte, a que Gómez le gane guerra y elecciones. Y ahora va a volver. Y el futuro le parece espléndido. El futuro de un país del que no tiene la menor idea. Y es que no hay nada como la ignorancia para ser optimista.
Durante los últimos años, más allá del viajecito a New York que daba Estrada Palma cada 10 de octubre para hacerle el prólogo a Martí en el Hardman Hall, ¿cuál habrá sido su relación con esa isla por la que alguna vez guerreó con valor? Pero ahora vuelve, optimista, a presidirla.
Hace hoy 110 años que tomó posesión de su cargo. La historia dice que fue tímido y honrado al ejercerlo, como un maestro de escuela de Central Valley. El futuro, que ahora es nuestro pasado, no fue tan espléndido como esperaba. ¿Lo esperaba o era lo que tenía que decirle al periodista en aquella tarde de 1902? No importa. Lo que importa es que el asunto no resultó ser tan espléndido. Y sin embargo...
Aquel país que estrenó hace hoy 110 años tenía un futuro espléndido... al menos en la imaginación de los que fueron construyéndolo piedra a piedra y de los millones que fueron desde Cantón o Haití, de las Islas Canarias, de Polonia o el Líbano o Galicia, convencidos de que el futuro sería espléndido, un futuro que cada cual arreglaba a su manera, porque espléndido, como casi todas las palabras, tiene un sabor distinto en cada boca. Y finalmente Estrada Palma tuvo su estatua, mirando a una avenida espléndida, con una muchacha hermosa a sus pies, lista para escuchar con oídos de mármol cada palabra de aquel profeta ingenuo.
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| Monumento a Estrada Palma en Calzada y G. (Foto tomada del blog Pinceladas.) |
Uno se burla ahora del pobre Estrada Palma, de su traje de agente de pompas fúnebres, de su ilusión infantil, de su bigote, de sus zapatos huérfanos. Pero lo cierto es que hoy, en esa misma isla, el único futuro espléndido que la gente logra imaginar es poder largarse. Largarse a Cantón o Haití, a las Islas Canarias, a Polonia o al Líbano o a Galicia, pero largarse a un lugar donde uno pueda ser ingenuo, aunque en el fondo sepa que ningún futuro es espléndido. Tendría que ocurrírsele a alguien buscar esa estatua, donde quiera que esté, y ponerla de nuevo sobre sus pies destrozados, y tratar de comenzar de nuevo con la misma ingenuidad alelada que estrenó don Tomás Estrada Palma hace hoy 110 años y una eternidad.
Thursday, May 17, 2012
Félix Varela: ¿una figura insignificante o un santo incómodo?
[Publiqué originalmente este artículo hace más de diez años, en mayo de 2012. Lo saco de la gaveta nuevamente porque se habla otra vez de la beatificación de Varela.]
En los días previos a la visita, se había indicado en ciertos medios de prensa que durante su visita, el Papa declararía a Félix Varela como 'venerable" [...] ¿Por qué no sucedió? ¿Fueron falsos los rumores de prensa anteriores o hubo un cambio de planes?Volví sobre el tema el 10 de abril en el post "El santo postergado" para indicar la posible causa:
...cuando se anunció la introducción de la causa del padre Varela (primer paso en el proceso de canonización), se comentaba en círculos católicos de La Habana que varios funcionarios del gobierno habían expresado su disgusto ante aquella decisión. Los funcionarios, se decía, consideraban que canonizar a Varela sería secuestrar para los católicos una figura que era de todos los cubanos.Este domingo, 13 de mayo, la agencia católica de noticias Zenit publicó el artículo "El presbítero cubano Félix Varela es declarado venerable". En el mismo se afirma: "Durante el viaje apostólico de Benedicto XVI a Cuba, del 27 al 29 de marzo, el siervo de Dios Félix Varela ya era venerable dos semanas atrás, pero en los discursos oficiales del papa,[sic] escritos antes del 14 de marzo, solo fue mencionado con el título de siervo de Dios."
Para aclarar ese sorprendente error contenido en los discursos del Papa en Cuba, entrevistan al hermano Rodolfo Meoli, postulador de la causa de Varela. Su explicación es aun más sorprendente:
El decreto oficial es del 14 de marzo, justamente antes del viaje del papa a Cuba. Muchos deseábamos que todo estuviera listo de manera que el papa hiciera este “regalo” a la iglesia cubana en ocasión de su viaje. Después hubo alguna distracción y nadie pensó en sustituir en los discursos del papa, seguramente preparados antes del 14 de marzo, la palabra 'Siervo de Dios' por 'Venerable'. El cardenal de La Habana, Jaime Ortega, había recibido entretanto de las manos de monseñor George Gänswein, secretario particular del papa, dos copias del decreto.
Hay varias cosas extrañas en esa respuesta. En primer lugar, el inverosímil 'olvido' no es simplemente que se mencionara a Varela como 'siervo de Dios' y no como 'venerable' en los discursos del Papa. Se olvidó lo que se suponía era uno de los momentos culminantes de la visita papal a Cuba: anunciar pública y solemnemente que Varela había sido declarado Venerable. Por supuesto que si no se anunciaba públicamente, no se le podía llamar 'Venerable' en los discursos.
¿Por qué se obvió ese anuncio que muchos esperaban durante la visita? ¿No sería ya de por sí irrespetuoso que se tratara de "alguna distracción" como afirma el hermano Rodolfo Meoli? ¿Tan insignificante es Félix Varela que a todo el mundo se le olvida anunciar que ha sido declarado 'venerable'? ¿Y por qué el hermano Rodolfo Meoli aclara al final que el "cardenal de La Habana, Jaime Ortega, había recibido entretanto de las manos de monseñor George Gänswein, secretario particular del papa, dos copias del decreto"? ¿Estará queriendo indicar que el 'olvido' es responsabilidad de la parte cubana y no de la Santa Sede? ¿Y por qué dice que el decreto "es del 14 de marzo, justamente antes del viaje del papa a Cuba" si en realidad entre el 14 de marzo y el inicio del viaje pasaron 12 días?
Hay otros datos sugerentes. Por ejemplo, el jueves 10 de mayo, la agencia Zenit publicó un artículo titulado "El Papa reconoce varios martirios, milagros y virtudes heroicas". Allí se dice que el "jueves, 10 de mayo, Benedicto XVI recibió en audiencia privada al cardenal Angelo Amato SDB, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos" y que en "la misma audiencia, el papa ha autorizado a la Congregación a promulgar los decretos" en relación con más de una docena de procesos de canonización. Al final del artículo, se afirma lo siguiente: "Por último, el 14 de marzo de 2012 el sumo pontífice autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el Decreto relativo a las virtudes heroicas del siervo de Dios Francisco José de la Concepción Varela Morales, sacerdote diocesano, nacido en La Habana, Cuba, el 20 de noviembre de 1788".
Es decir, todos los demás decretos son del 10 de mayo, pero el Papa había firmado el de Varela, individualmente, casi un mes antes. ¿No es esto una indicación clara de su deseo de anunciarlo en Cuba? ¿Podrían haber olvidado todas las personas involucradas este asunto hasta que pasó la visita? Parece improbable. Y hay otro detalle que confirma esa improbabilidad.
El viernes 16 de marzo, la agencia Zenit publicó un artículo titulado "Todo listo para la visita del papa Benedicto XVI a México y Cuba". Se trata de un reportaje detallado del "característico briefing de cada viaje papal" que acostumbra a dar el padre Lombardi, director de la sala de prensa de la Santa Sede. Allí se dice que "el padre Lombardi amplió al detalle cada una de las actividades del programa oficial". Otra vez, lo más sorprendente llega al final. Hubo dos cosas que el padre Lombardi no pudo responder a los periodistas porque no las sabía:
Otros temas referidos a las posibles menciones que haga Benedicto XVI a las protestas de los opositores que han invadido un templo católico, o al pedido de más libertad religiosa en Cuba, o si el pontífice declarará venerable en esos días al padre Félix Varela, quedaron en suspenso porque el mismo padre Lombardi no lo sabe, aunque recomendó estar atentos a los mensajes papales en la medida que se publican con anticipación para los periodistas acreditados…Ese párrafo indica dos cosas: que a nadie se le pudo olvidar anunciar públicamente que Varela era venerable, pues hasta los periodistas estaban preguntando por el asunto antes de la visita; y que era un tema problemático, pues era el único detalle, aparte del de los disidentes, que el padre Lombardi no podía aclarar.
La pregunta que me hacía el 28 de marzo sigue sin respuesta: ¿Por qué no se hizo un anuncio oficial durante la visita del Papa de que Varela había sido declarado venerable unos días antes? ¿Quién tomó la decisión de suprimir un anuncio que habría sido uno de los puntos culminante de la visita? ¿Por qué?
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