Friday, January 29, 2010

Todos los idiotas admiran a Salinger

Todos los idiotas admiran a J. D. Salinger, un tímido adolescente de 91 años que murió el miércoles en Cornish, New Hampshire.

Es injusto juzgar a un escritor por sus admiradores, pero prefiero ser injusto en este caso. No creo que Salinger sea inocente: merece que lo consideremos "guilty by association". Algo perverso tendría Marx para que psicópatas genocidas como Lenin o Pol Pot lo admiraran, digo yo. La afición hitleriana por Wagner no puede ser tampoco una coincidencia. Ni que Mark David Chapman, el asesino de Lennon, se dedicara a releer The Catcher in the Rye después de aliviar al inglés del deber de acostarse con Yoko Ono.

Uno no siempre logra sobreponerse a esos detalles a la hora de leer su obra. Digamos que sus seguidores han hecho de la lectura de Salinger una afición vergonzosa. Gracias a Dios, una piadosa inundación que tuvimos en el sótano el mes pasado me expurgó la biblioteca de todos sus libros. (El agua como crítica literaria.)

Por lo demás, desde hace tiempo me cuido de mencionar su nombre en público. Evito las conversaciones sobre su obra y hasta me hago el imbécil cuando al pasar por el Central Park mi hija infaliblemente me pregunta: "Where do the ducks go, dad? I wonder if some guy come in a truck and takes them away to a zoo or something."

La raíz del asunto está quizás en nuestra incapacidad para moderar nuestros entusiasmos, como recomendaría Larry David. Los idiotas no se conforman con que J. D. Salinger sea un espléndido escritor escuálido. En lo mejor de su obra (The Catcher in the Rye, "A perfect Day for the Bananafish", "For Esmé – with Love and Squalor"), se aprecia una capacidad de observar y contar absolutamente superiores a las del resto de los mortales. Esas dos cualidades son las únicas características comunes a cualquier obra narrativa significativa. Eso es lo que desarma al lector, y lo que conmueve a sus lectores jóvenes: la sorpresa de que alguien entendiera y fuera capaz de contar lo que nosotros mismos no sabíamos de nuestra adolescencia. Y como los amores de la adolescencia, Salinger, de un modo u otro, nos acompaña siempre —aún a aquellos que ni siquiera nos atrevemos a confesarlo.

El error está en querer auparlo y convertirlo en un iluminado o un mesías. The Catcher in the Rye es el relato de un adolescente incorforme al que expulsan de la escuela, no un evangelio cifrado ni un manual de masturbación filosófica. No hay que descifrarlo ni masturbarse. Pero vete y trata de explicarle eso a los idiotas...

Ojalá pudiera decir algo más en su defensa, pero quizás la única característica redimible de este buen señor fuera su timidez. No dudo que sus admiradores lo llevaran a borrar el universo que quedaba al otro lado de la puerta de su casa. Se entiende que recurriera a esa cura radical para escapar de semejante idolatría. Lo cierto es que en un mundo de exhibicionistas, conmueve que alguien prefiera el anonimato y la reclusión; que sinceramente considere que la tarea del escritor es escribir, y que publicar no es más que una "interrupción" indeseable. Con la magnífica excepción de Marcel Duchamp, no recuerdo otro ejemplo de modestia intelectual semejante en los últimos cien años. Joyce Maynard —su Abisag— asegura que Salinger seguía escribiendo varias horas cada día en la época en que vivieron juntos. De ser cierto, nos esperan sorpresas o decepciones: una suma de malentendidos que posiblemente no añadirán nada a su obra ni lograrán redimirlo de la devoción de los idiotas, pero que será difícil resisirse a leer. Que en paz descanse, o mejor, que lo dejen descansar.


13 comments:

  1. El iluminado eres tú, Tersites. Esto es lo mejor que he leído sobre J.D. Salinger y su obra en medio de la incontinencia noticiosa que desató su muerte el pasado miércoles. Gracias por tu dósis de sinceridad y la objetividad con que enfocas su caso tan peculiar. Un gusto leerte. ¡Excelente artículo! Si me lo permites, lo enlazo.

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  2. Isbel:

    Muchas gracias por ese comentario tan generoso. Claro que puedes enlazar el post... De veras, gracias.

    Tersites

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  3. http://www.penultimosdias.com/2009/05/11/los-pasteles-rojos/
    Me encanto tu blog, lo conoci hoy,tiene magnifica factura.
    Estoy tratando de buscar informacion , quiero saber si en Miami se hara algo en el 2010 por Lezama.Gracias.

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  4. Tersites, aquí un comentario que dejó Verónica hoy después de haber leído tu artículo sobre Salinger:

    Evidencias dijo...

    Muy bueno y divertido.
    1 de febrero de 2010 00:48

    También te adjunto otro que hizo Cubainglesa:

    Pasando por Chez Isabella descubro Tersites (o Tersite ex Cathedra), un blog de ritmo más bien acompasado y entradas muy originales, como ésta dedicada a la muerte de Salinger y/o a las reacciones de sus devotos: (cita casi todo tu último párrafo).

    Y otros dos comentarios:

    anonimo dijo...

    Jojojojojjo, hoy mismo lo descubrí, a través de otro blog (creo que el de Ernesto G) y pensaba en recomendártelo. La verdad que al menos este post es muy rico.

    31 de enero de 2010 20:22

    Anónimo dijo...

    David Gonzalez recomendo este blog tambien hoy.
    31 de enero de 2010 21:17


    Saludos para ti.

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  5. Otro cometario y mi repuesta al mismo:

    Anónimo dijo...

    Ultimante se escriben muchas estupideces de J.D Salinger, pero creo q Tersites este, sera dificil de superar.

    1 de febrero de 2010 14:54
    Chez Isabella dijo...

    Anónimo, Tersites no hace más que expresar sinceramente su criterio. Personalmente, considero que Salinger es buen escritor, pero estoy de acuerdo con muchas de las cosas que Tersites expone en su artículo. Por eso lo publiqué, para darle mayor difusión porque como bien dices "Ultimante se escriben muchas estupideces de J.D Salinger (...)".

    Si al menos tuvieras la delicadeza de hacernos saber qué piensas tú del escritor en cuestión el diálogo que permite esta sección se vería enriquecido. ¡Pero ni siquiera eso haces! ¿O será que eres del grupo de los adoradores y te sientes aludido?

    Por cierto, yo no modero comentarios, pero no vengas aquí a ofender ni a insultar a los que se expresan en este espacio. Si te parece, regálanos el honor de dejar un comentario inteligente. De lo contrario, limítate a hacer lo que hacen tantos: pasa, lee y sigue de largo.

    1 de febrero de 2010 15:12

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  6. Gracias otra vez, Isbel. En cuanto al anónimo: un sano realismo me hace pensar que no soy insuperable en nada, ni siquiera en la estupidez. Pero me encantaría escuchar las razones del anónimo, que seguramente serían iluminadoras. Uno se sorprende, me imagino que le pasa a todo el que escribe, de las reacciones que puede provocar. Agradezco los comentarios todos, pues son evidencias de que lo escrito ha llegado a algún que otro lector. Gracias,

    Tersites

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  7. Tersites, vaya pasiones que desatas! Mira, te dejaron otro comentario:

    Güicho dijo...

    Mientras no vuelva a imperar el analfabetismo generalizado de hace 8000 años Salinger será una referencia inequívoca.

    Es cierto que hay muchos tontos que lo adoran, ¿y qué? Lo mismo pasa con el buen vino y eso no lo hace peor.

    Ahora bien, si hay que ser categórico, esa Teresita se equivoca: los imbéciles que no conocen y/o no aprecian a Salinger son muchos más.

    3 de febrero de 2010 21:26

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  8. Güicho:

    Es cierto, en general es injusto culpar a un autor por sus lectores pero, como dije en el artículo, decidí ser injusto porque son demasiados lectores chalados para un solo autor. Pero tienes razón cuando me indicas que ignoro a todos los idiotas que no leen a Salinger, que han de ser una inmensa mayoría. Gracias por el comentario.

    Tersites

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  9. Otro:

    DUARDO JO dijo...

    Me declaro un idiota admirador de lo bueno.

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  10. Tersites, acabo de publicar un post en respuesta a todos estos comentarios. Saludos.

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  11. Oye, la gente se inspiró con tu post. Aquí tienes otros comentarios:

    Anónimo dijo...

    Creo que Tersites tiene envidia.

    5 de febrero de 2010 06:29

    Anónimo dijo...

    Excelente artículo. La modestia o la timidez de Salinger fue su mejor atuendo. El hecho de que el tipo haya decidido renunciar a la idolatría de unos cuantos y se haya puesto a escribir sin querer que lo publicasen habla de un hombre sumamente valiente, al que sólo le interesaba escribir y punto. Qué pocos se dan cuenta del valor de esas pocas líneas que escribió Tersites, que resumen a uno de mis escritores favoritos. Gracias Tersites.

    6 de febrero de 2010 05:08

    Chez Isabella dijo...

    Para el primer anónimo, si no entendiste la peculiar alabanza que hace Tersites de Salinger, el artículo mío que sigue es una interpretación de sus palabras. O sea, ahí te lo explico claramente y sin sarcasmo.

    Para el segundo anónimo, me alegra que hayas captado el mensaje de Tersites. A mi me parece un buen texto. Disfruto mucho su sentido del humor y forma de escribir.

    A todos, saludos y gracias por pasar y cometar.

    6 de febrero de 2010 15:40

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  12. Tersites, qué lamentable intentar escalar con tu escuálida prosa (ahí viene mejor el adjetivo) a base de pisotear las cabezas de los que admiran a otro. Con este artículo no has hecho más que descubrir tus tristes odios, rencores y envidias. Cualquiera de los aquí insultados o desdeñados por tí ha alcanzado lo que tú ni siquiera olerás en la distancia.
    Me recuerdas a los políticos sin proyecto, que desde la oposición intentan serrucharle el suelo a los demás. Dónde está tu obra que ni siquiera los idiotas sabemos nada de ella? O hay que encontrarla entre los yunques y serruchos ACME?
    Gánate el mérito con tu propio esfuerzo, no lo desperdicies como las viejas chismosas del mercado, en intentar desacreditar a otros con más mérito que tú.
    Qué fea es la envidia Tersites, eso te lo has de mirar... también.

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  13. Anonymous del 10 de febrero:

    Coincido en que la envidia es muy, muy fea. Y descubro que la ironía no es para todo el mundo. Gracias por tu comentario. Pensaré en tus consejos con toda la seriedad que merecen. Un cordial saludo,

    Tersites

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