Sunday, November 21, 2010

El cuento de la renuncia

Esta semana algunos medios de prensa han anunciado que Fidel Castro (FC de aquí en lo adelante) renuncia, o que renunció hace tiempo, o que ha abondonado de facto, el cargo de primer secretario del Comité Central del Partido Comunista. Buscando en Internet, hallé la frase que había desencadenado el cicloncito noticioso de la "renuncia". Decía así:
Yo no estoy hablando como primer secretario. Yo me enfermé e hice lo que debía hacer: delegar mis atribuciones. No puedo hacer algo que no estoy en condiciones de dedicarle todo el tiempo. Si yo mismo no sabía si iba a salir de aquello.
Como pueden ver aquí, 179 sitios web citaron la frase clave (Yo no estoy hablando como primer secretario). Busqué entonces en los sitios radicados en Cuba (los del dominio .cu), pensando que hallaría más información. Resulta que la frase no ha sido citada por ningún sitio web de la Isla, como pueden ver pulsando aquí. En el relato del Granma sobre la reunión donde habló FC, se hace una paráfrasis de su intervención:
Fidel aclara que él no asiste a este encuentro en calidad de Primer Secretario. "Yo me enfermé e hice lo que debía hacer: delegué mis atribuciones. No puedo hacer algo que no estoy en condiciones de dedicarle todo el tiempo. Si yo mismo no sabía si iba a salir de aquello", y añade: "Lo hice por disciplina y por los médicos".
De modo que Granma evita repetir la frase que los medios extranjeron comentaron y reduce su trascendencia al explicarla. ¿Qué habrá pasado? ¿Olvidó FC que sigue siendo Primer Secretario del Comité Central? ¿Confundió sus cargos al hablar? ¿Se expresó mal?

La frase yel silencio oficial que la acompañó me recuerdan la aclaración de Raúl Castro durante el discurso sobre el caso Ochoa en junio de 1989. Después de apartarse del texto que estaba leyendo y explicarles a los líderes del Ejército cubano que Fidel era su papá, Raúl Castro aclaró que lo que él estaba diciendo en aquel momento no se debía considerar como la versión oficial de su discurso: "...de todo lo que he dicho aquí, lo oficial es lo que salga en el periódico Granma".

En esa práctica de rectificar "las equivocaciones de la realidad", de pulirla y ponerla más presentable para cuando salga mañana en el Granma hay una idea de la relación entre vida y literatura que Borges hallaría interesente.

Y sin embargo, al margen de esos detalles, lo cierto es que la prensa extranjera, y a veces incluso la prensa oficial cubana, no da pie con bola cuando se trata de los cargos de FC y sus supuestas renuncias. Por eso creo que vale la pena hacer algunas aclaraciones:

1. FC nunca renunció a sus cargos de presidente del Consejo de Estado y presidente del Consejo de Ministros. Lo que hizo al enfermarse fue delegar esas responsabilidades temporalmente en su hermano Raúl Castro. Al llegar las siguientes "elecciones" para esos cargos —y en vistas de que seguía enfermo—, FC anunció que no aceptaría su [habitual] reelección.

2. Aún tras declinar la reelección a los dos cargos anteriores, FC, de acuerdo con la Costitución cubana, siguió —y sigue— siendo la máxima figura del país, pues es la cabeza del PCC y, según el quinto artículo de la Constitución, el Partido Comunista de Cuba "es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado".

3. FC podría renunciar formalmente al cargo de primer secretario del Comité Central del PCC y seguir siendo, en la práctica, el líder del país. El antecedente más similar sería el de Deng Xiaoping. Deng, desde el oscuro puesto de presidente de la Comisión Militar Central, fue el "líder supremo" de China por una década. En 1989 renunció también a ese cargo, pero de todos modos siguió siendo "el hombre". En 1992, tras tres años de "retiro" de todos su cargos oficilaes, anunció que se retiraba también de la vida pública. No fue una sorpresa: estaba enfermo y tenía 88 años años. Aún así, siguió rigiendo los destinos de China desde la cama hasta su muerte a la edad de 92 años.

Así que los chismes de esta semana, las teorías de los cubanólogos y los reportes de prensa sobre la supuesta renuncia de FC parecen ser un cuento chino.

1 comment:

  1. Ya conocemos el cuento de la buena pipa...y nada puede hacernos creer en él. Lo mismo con lo mismo. Sabemos que sólo la muerte podrá salvar(nos) del oprobio.

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