Tuesday, December 20, 2011

Vaclav Havel y Kim Jong Il: Dos maestros del teatro del absurdo

Vaclav Havel, detenido en 1979
Hay un momento clave en la obra El memorándum (1965), de Vaclav Havel, en que Ballas, el personaje encargado de implementar el uso de un nuevo lenguaje llamado ptydepe, reconoce el fracaso del proyecto y les dice a sus subordinados que se ha decidio suspender el disparatado experimento lingüístico. Los subordinados, que en la versión en inglés de la obra se llaman Stroll, Savant y Helena, le responden a coro:
Lo sentimos, pero no podemos conformarnos con una explicación tan sucinta. Hemos dedicado toda nuestra la vida a luchar por algo que era un disparate, y queremos saber quién es responsable de esto, y quién se aprovechó de nosotros. Tenemos derecho a saber quién nos engañó.

Ese es un excelente resumen de esa extraña experiencia que llamaron "la construcción del socialismo". Vaclav Havel se dio cuenta pronto de que el comunismo, como el lenguaje ptydepe, era un disparate perverso. En sus obras de teatro del absurdo dibujó el sinsentido de la vida bajo el régimen instaurado en su patria por los tanques rusos. 

Cuando el líder comunista checo Alexander Dubček comenzó a hablar del "socialismo con rostro humano" en la Praga de 1968, Havel dijo públicamente que el comunismo jamás podría tener un rosotro humano, que el sistema estaba podrido desde la raíz. Lo repetiría veinte años después cuando Gorbachov intentó hacer lo mismo en la URSS. Por decir esa verdad esencial, pero sobre todo por decirla tan eficazmente con sus obras de teatro y sus ensayos, Havel tuvo que pagar con la marginación y la cárcel, con el escarnio público y la difamación.


El otro maestro del teatro del absurdo que hemos perdido esta semana era un poco más ambicioso. Kim Jong Il fue durante 17 años el director de una gigantesca puesta en escena con 24 millones de actores. A algunos de esos mimos los hemos visto ayer, en la escena final de la obra, chillando y gimiendo por la muerte de su "director artístico".



Kim Il Sung y Kim Jong Il al óleo
Kim Jong Il era un personaje ridículo e impresentable: Un enano que usaba tacones para verse más alto y se gastaba un peinado, una panza y unas gafas que le daban el aspecto de un actor secundario de alguna película pornográfica hecha en Hong Kong. Pero este payaso era además un psicópata asesino que mantenía un sistema de campos de concentración donde se estima que hay más de 200 000 presos. Este bufón fue el responsable directo de la muerte por hambre de alrededor de dos millones de sus compatriotas, hecho en no poca medida provocado por su obsesión de tener armas nucleares. El régimen comunista que ayudó a prolongar exhibe un nivel de maldad y de locura que son difíciles de imaginar para quien no haya tenido la desgracia de vivirlo.

Vaclav Havel y Kim Jong Il, cada uno a su modo, nos mostraron la perversidad esencial del comunismo. 
Podríamos decir, parafraseando a Joyce, que para Havel el comunismo fue "una pesadilla de la que deseaba despertar". Este hombre, talentoso y limpio, intentó terminar la pesadilla con poco más que su palabra y su dignidad. Para asombro de muchos, terminó por lograrlo. Tras la caída del comunismo checo se convirtió en presidente de su patria y tuvo el gusto de negociar con Gorbachov la retirada de las tropas invasoras rusas. En los primeros días de su presidencia, se cuenta, recorría el Palacio Real de Praga montado en una patineta, como si quisiera, con ese acto infantil, limpiar aquellos salones de la inmundicia moral del régimen que acababan de derrocar los checos. 

Por su parte, Kim Jong Il dedicó su vida a prolongar la pesadilla de la que Havel quería despertar. Sus armas no fueron ni la palabra ni la dignidad. (Casi nunca habló en público, y sería difícil imaginar un tipo más indigno o ridículo.) Se valió de la represión, la cárcel, el asesinato, la tortura, el terrorismo y la hambruna para prolongar el absurdo. La muerte, al acercarlos, hace aún más evidente el contraste entre la hombría de bien del Havel y el enanismo moral del Kim.  


[En La Habana, por cierto, donde la noticia de la muerte de Havel se redujo a diez líneas en la última página del Granma, los gobernantes han decretado tres días de duelo oficial por la muerte de Kim Jong Il. Los pobres, a estas alturas del partido y tener que cargar con ese muerto...]

2 comments:

  1. Brillantísimo artículo, querido profesor.
    You simply continue to outdo yourself.

    Iñigo

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  2. El gobierno comunista de Castro como siempre adorando a los imbeciles y haciendo a un lado el verdadero heroísmo, la inteligencia y la logica. Muy buen articulo. Felicitaciones.

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