Monday, March 5, 2012

El efímero fervor de José Martí: de vuelta al Hotel Griffou


Martí. Óleo sobre tela. Jorge Báez, 1984
Mientras escribía el post anterior (Hotel Griffou, 1884: El insoportable aroma en las axilas cuartelarias del Generalísimo), hallé otros detalles que quizás puedan interesar al lector. Veamos...

1. Esa hospedería de mambises ensimismados, libertos literarios y escritores liberales, [1] tuvo para Martí —y para Cuba— una importancia mayor de la que suele dársele en nuestra historia escolar (que es casi toda la historia que tenemos). Porque el desencuentro de Martí con Gómez y Maceo —llamémoslo el affaire Griffou—, se presenta generalmente despojado de su conexto. Ese contexto lo he ido hallando a retazos en diversos rincones del Internet, en libros y revistas, durante las últimas tres semanas. Quizás el texto más iluminador que he desandado sea la conferencia que el general y doctor Eusebio Hernández diera en La Habana el 
27 de abril de 1913 con el título de "El período revolucionario de 1879 a 1895", y que se publicó en julio 1914 en la Revista de la Facultad de Letras y Ciencias. Recomiendo encarecidamente su lectura a cualquier persona interesada en la historia del affaire Griffou o en la historia de Cuba en general.


2. El 20 de julio de 1882, dos años y tres meses [2] antes de la conversación en el Griffou, Martí escribe dos cartas que envía con Flor Crombet. La primera está dirigida a Máximo Gómez, y comienza explicándole al General por qué no ha escuchado nunca el nombre de Martí: "El aborrecimiento en que tengo las palabras que no van acompañadas de actos, y el miedo de parecer un agitador vulgar, habrán hecho sin duda, que Vd. ignore el nombre de quien con placer y afecto le escribe esta carta." La segunda es para Antonio Maceo. Martí no pierde tiempo en abordar el problema racial, en un tono curiosamente didáctico, y termina su carta para Maceo de la misma manera que comienza la de Gómez: aclarando que el destinatario nunca ha oído hablar de él: "Tal vez, por mi odio a la publicidad inútil, ignore Vd. quien escribe esta carta. Flor Crombet se lo dirá. Y yo le digo que se la escribe un hombre que sabe cuanto Vd. vale, y lo tiene en tanto."

3. Martí achaca a su humildad el hecho de que los dos jefes no lo conozcan. (Se necesita muy buena prosa para alardear así de ser humilde sin hacer el ridículo.) Sin dudas hubiese sido más incómodo para él decir que no lo conocen porque no ha participado en las dos guerras recientes —en la que sus dos corresponsales han echado buena parte de sus vidas. 
La carta a Maceo es de menos vuelo, menos compleja que la de Gómez. Por el tono de ambas, escritas el mismo día, el lector se lleva la impresión de que Martí considera a Maceo un hombre más elemental que Gómez. La vida no le alcanzaría a Martí para borrar las consecuencias de ese malentendido inicial. 

Izquierda: Hotel Griffou, 1954, en Ámbito de Martí. Derecha: Foto actual (Tersites Domilo)

4. Maceo y Gómez llegan a New York el miércoles 1 de octubre de 1884. En el muelle los esperan Eusebio Hernández y Flor Crombet, viejos conocidos de la Guerra de los Diez Años, amigos de Martí también y hospedados desde hace días en el Hotel Griffou, que en esos días era una especie de cuartel general mambí. Dice Eusebio Hernández en la conferencia que ya mencioné: "En New York nos hospedamos en la calle 9 núm. 21, Este, [3] Hotel de familia de Mme. Griffou de Muro, en donde habían parado casi todos los insurrectos de la revolución del 68, huéspedes de New York, desde Bembeta hasta Antonio Maceo." De modo que no eran Gómez y Maceo los únicos mambises que se hospedaron en esa ocasión en el Griffou, ni sería esa la única ocasión en que el hotel se llenara de cubanos, tema que trataré en otros posts. Jorge Mañach, por su parte, afirma en Martí, el apóstol, lo siguiente: "El cuarto del hotel de familia de madame Griffou, donde Crombet y Hernández se alojaron, no se vaciaba de humo de tabaco prieto, ni de frases encendidas."


5. Diversos testimonios indican que Martí se encuentra con Gómez y Maceo el 2 de octubre. 
Nunca se habían visto antes. ¿Se habrán conocido entonces en el Hotel Griffou? Es probable. Ese día, el 2 de octubre de 1884, Gómez y Maceo eran para los cubanos de la diáspora dos héroes homéricos. Martí, por el contrario, no es más que un joven abogado que ha tenido escasa labor conspirativa en la isla, y que hace sólo un año ha comenzado a adquirir cierto liderazgo entre los cubanos de New York. 

6. No sería extraño que Martí hubiese idealizado a los dos héroes de una guerra en la que él no participó. Conocer a Gómez y a Maceo personalmente pudo haber sido una desilusión: es lo que suele suceder cuando uno conoce finalmente a las personas que idolatra desde lejos
. Pero el hecho esencial es este: el discurso que dioel 10 de octubre de 1884 —cuyo texto parece no haber perdurado— tuvo que ser un momento clave para Martí. Ese mismo día había renunciado a su cargo de cónsul de Uruguay en Nueva York para dedicarse a la causa de Cuba sin restricciones. Por primera vez este "recién llegado" hablaba ante los líderes del 68. Que diez días después ese mismo admirador emplazara a sus héroes en una carta como la del 20 de octubre, revela mucho más acerca de Martí de lo que nos puede sugerir ese texto aislado de sus circunstancias.
Izquierda: Hotel Griffou, 1899. Derecha: Foto actual (Tersites Domilo)
7. De ese contexto seguiré hablando en el próximo post. Creo que la carta de Martí a Gómez —escrita el día en que se cumplían dieciséis año del "estreno" del himno de Bayamo—, sería razón suficiente para hacer del 20 de octubre el "Día de la Cultura Cubana". Vuelva el lector a ambos textos —el himno y la carta— y hágase la pregunta: ¿Cuál de los dos expresa mejor nuestro talante, nuestros dones y limitaciones? 

Continuará...


1 No se trata de una enumeración ociosa. De esos "mambises ensimismados" trata este post. Habrá otros para describir a los "
libertos literarios" y a los "escritores liberales". 
2 En la famosa carta a Gómez del 20 de octubre de 1884, Martí se refiere a esta carta como escrita "hace tres años", pero debe ser un olvido: en realidad, hacía sólo dos años y tres meses que la había escrito.
3 En realidad es "Oeste". El error se repite en casi todos los textos de la historiografía cubana sobre estos hechos.

2 comments:

  1. Leídas las dos cartas, noto, como dices, diferencias en el tono de la prosa. Me atrevo a especular que es más llana en la carta a Maceo, por ser éste cubano como Martí. Hay como una complicidad en esas letras.
    Gracias, Tersites, por esta investigación deliciosa. Y por las fotos.
    Saludos a todos.

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  2. Leídos los 3 posts en orden aleatorio me quedo con muy buena impresión. Se agradece el moderado uso de la intuición para dar por hecho a conjeturas, ese vicio tan generalizado a la hora de indagar el pasado.

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