Tuesday, October 6, 2009

Carpentier, bajo las bombas o las sábanas

Me llamó la atención hace unos días el título épico de un artículo de la sección cultural del periódico cubano Granma. “Carpentier bajo las bombas”, rezaba el titular. Al entrar, como puede comprobar el lector, me di cuenta de que era la noticia de un acto de conmemoración de los setenta años de la Guerra Civil española. La autora mencionaba las crónicas de Carpentier sobre el conflicto español, “España bajo las bombas”, y aplicaba el mismo bombardeo a Alejo, para referirse más tarde en términos elogiosos a su conocido compromiso con la causa de la República.

El artículo me hizo recordar una conversación que tuve hace más de veinte años sobre el mismo tema. Frecuentaba yo a mediados de la década del ochenta la casa del poeta Félix Pita Rodríguez, cuya generosidad recuerdo y agradezco siempre. Pues bien, una de aquellas tardes, entre infinitos cigarros y tazas de café —que preparaba él mismo a pesar de su ceguera parcial y su enfisema total— Félix comenzó a rememorar anécdotas del II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en Valencia, Barcelona y Madrid en julio de 1937.

Según FPR, una madrugada —aunque no me lo dijo, me imagino que sería durante las sesiones que se realizaron en la Madrid sitiada—, escucharon las sirenas que anunciaban un inminente bombardeo. Félix se vistió apresuradamente, buscó sus cigarrillos y bajó al lobby del hotel donde se habían reunido los inquilinos —buena parte de ellos escritores participantes en el congreso. “Y cuando llego al lobby”, me decía Félix, “vi un fantasma de mirada desorbitada… cubierto sólo por una sábana. Resultó ser Alejo, quien no había atinado siquiera a vestirse antes de correr a ponerse a salvo”. Félix contaba la historia con una mezcla de sorna y mal fingida lástima. Por supuesto, no tengo idea de cuánto de verdad haya en el relato. Félix era un fabulador, y le encantaba contar esas historias sobre sus colegas, sobre todos si gozaban de la condición de vacas sagradas.

A Félix le gustaba rememorar también el cuento legendario de la noche en que Carpentier se casó con Eva Fréjaville y Carlos Enríquez les sirvió de taxista para llevarlos al hotel donde pasarían la luna de miel. Mientras Carpentier alquilaba la habitación, cuenta la leyenda, Eva se escapó —como una mulata raptada— con Carlos Enríquez, para iniciar una relación tan colorida y tormentosa como alguno de sus mejores cuadros. Decía Félix que Carlos, por burlarse, contaba que Carpentier se había aparecido a reclamar su hembra pistola en mano unas horas más tarde, pero que después de disparar tres o cuatro veces contra la casa, no se atrevió a entrar.

Todo pudiera no ser más que una fabulación de Félix Pita: ninguno de esos rumores ha sido comprobado (ni Carpentier podía desmentirlos desde la tumba). Pero ese artículo que habla de Alejo “bajo las bombas” me hizo recordar a FPR y su historia de la sábana. Carpentier tuvo el don de crear —o de que se creara— una imagen personal que a veces se correspondía más con las conveniencias que con la realidad. No sería imposible entonces que una carrera en medio de la madrugada, envuelto tan solo en una sábana, deviniera años después en la imagen un hombre que escribía serenamente bajo las bombas y las balas. Si no fuera real, podría al menos ser "maravilloso".

2 comments:

  1. Buen post. Carpentier, una de las tantas figuras mitificadas hasta el delirio por la política cultural del castrismo, a la que convendría bajar de esos falsos pedestales y humanizarlo un poco. Hay un buen estudio sobre su figura en el libro de Roberto Glez. Echevarría, creo se llama El Peregrino en su patria.

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  2. Bueno, bueno, pues agradezco a Alexis Romay la publicidad que le hizo a su blog. El articulo que acabo de leer de Carpentier es una delicia. Me ha hecho reir de lo lindo en medio de mi desvelo. Saludos desde Montreal!

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