Tuesday, April 23, 2013

Regalo de cumpleaños para Lenin: ahórquenme cien kulaks

Hay ternuras a las que resulta imposible resistirse. El artículo de Granma sobre el cumpleaños de Lenin ayer, por ejemplo, es una de ellas. La jaculatoria granmense se titula "Vladimir Ilich Lenin: Guía para todos los pueblos" y contiene una interesante cita de Fidel Castro sobre el momificado Vladimir: "Nadie, como él, fue capaz de interpretar esa teoría y llevarla adelante hasta sus últimas consecuencias.

Pensando en esa disposición de "
llevarla adelante hasta sus últimas consecuencias" recordé una carta del querido Valdimir Ilich que leí hace unos años y que se me quedó tatuada en la memoria. Traduzco aquí la versión de la carta en inglés que publicara Richard Pipes en su imprescindible libro The Unknown Lenin: From the Secret Archive. (Los subrayados de la carta son de Lenin.)


11 de agosto de 1918 
A Penza 
A los camaradas Kuraev, Bosh, Minkin y otros comunistas de Penza
¡Camaradas! La revuelta de los kulaks en cinco distritos debe ser reprimida sin piedad. Los intereses de toda la revolución exigen hacerlo, pues ahora "la última batalla decisiva" contra los kulaks se está llevando a cabo en todas partes. Y uno tiene que dar el ejemplo.
1. Ahorquen (ahórquenlos sin falta, para que el pueblo lo vea) no menos de cien kulaks, ricachones y sanguijuelas.
2. Publiquen sus nombres.
3. Quítenles todo el grano.
4. Elijan a las personas que van a usar como rehenes, como indiqué en mi telegrama de ayer.
Háganlo todo de forma tal que en cien verstás a la redonda, el pueblo vea, tiemble, lo sepa y grite: están estrangulando y van a estrangular hasta la muerte a esas sanguijuelas de los kulaks. 
Informen recibo del telegrama y su implementación.
Atentamente,
Lenin
PD: Búsquense unos cuantos tipos bien duros.

"Ahórquenme cien kulaks", ordena Lenin como quien pide un café con leche. Sí, sin dudas Vladimir Ilich —cuyo cumpleaños celebramos ayer—, estuvo siempre dispuesto a llevar la teoría "hasta sus últimas consecuencias". Sin embargo, esa frase de "nadie como él" suena un poco exagerada. Aunque Vladimir asesinaba con fruición y eficiencia, el comunismo ha contado con otros entusiastas del genocidio como método de control de población. Héroes del proletariado como Mao, Stalin o Pol Pot también ganaron sus medallas olímpicas en ese deporte que consiste en llevar la teoría "hasta sus últimas consecuencias".   

Pero en Lenin se combinaban con especial gracia y originalidad la afición a asesinar gente incómoda, la creatividad para construir campos de concentración en la zona polar y una nada proletaria pasión por coleccionar autos Rolls Royce —como alguna vez comenté en este blog. A lo mejor es ese collage de hobbies contradictorios lo que hace de él un "guía para todos los pueblos". Al fin y al cabo, como bien dijera Vladimir Ilich, "uno tiene que dar el ejemplo".

5 comments:

  1. ¡Ah, los comunistas! nunca cesan en darnos sorpresas con sus contradicciones. Me imagino que conduciendo un Rolls Royce Lenin vio con más claridad lo de la plusvalía y la explotación de los obreros automotrices. Saludos.

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  2. son unos descarados en el fondo...... como el de nosotros que desde 1970 no levanta el culo de un Mercedes Benz...... el muy hijo de Lina.

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  3. Dejen a Mercedes tranquila. Agárrenla con Lina, con Dalia o con Nadezhda Krúpskaya.

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  4. Con todo y eso se merecia que lo momificaran. Era un santo, si se compara con lo que vino despues.

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  5. Ernesto,
    No habia santos entre estas fieras de la selva comunista.El menos culpable tenia las manos manchadas de sangre igual. Unos años depues todos recibieron de manos de Stalin lo que se merecian por las fechorias y crimenes que habian cometido antes contra el pueblo ruso.
    Ilich era otro hijo de puta como el bigotudo georgiano que lo siguio. Lo que pasa es que Ilich no tuvo el tiempo de vida para implementar su version del socialismo. Pero si este telegrama es un ejemplo, lo que le esperaba al pueblo ruso y al resto de las republicas sovieticas, hubiera sido lo mismo con Ilich.

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